sábado, 4 de mayo de 2019

¡Primero de Mayo Rojo e Internacionalista!

Declaración Internacional Conjunta de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas-Maoístas

¡Proletarios y pueblos oprimidos del mundo, uníos!

¡Primero de Mayo Rojo e Internacionalista!

El sistema imperialista continúa atravesando una profunda crisis. Los intentos imperialistas y reaccionarios actuales de enfrentarla y superarla son infructuosos y va a profundizarse y extenderse.
La crisis, surgida en el campo de las finanzas, tiene su causa en la producción y hoy da lugar a una nueva recesión. La disputa global y las contradicciones interimperialistas se agudizan. Estas disputas comenzaron como una guerra comercial, y se están convirtiendo cada vez más en contradicciones político-militares geoestratégicas, provocando y expandiendo guerras de agresión y ocupación, y guerras a través de terceros en los países oprimidos por el imperialismo y promoviendo la tendencia a una nueva guerra mundial directa entre imperialistas para un reparto del mundo.
La expansión y profundización de la crisis imperialista significa descargar lo gastos de los imperialistas y reaccionarios sobre el proletariado y las masas del pueblo.
De todos modos, las contradicciones interimperialistas se descargan sobre los proletarios y las masas populares. Esto significa una brecha creciente entre la riqueza de un puñado de países imperialistas y la pobreza de las tres cuartas partes de la humanidad de los países oprimidos por el imperialismo y, dentro de cada país, entre las clases dominantes y los proletarios, campesinos y masas explotadas.
Y esto causa la agudización de la contradicción entre naciones y pueblos oprimidos e imperialismo y la contradicción entre capitalistas e imperialistas y proletarios y masas populares en los países imperialistas.
Las políticas del imperialismo exacerban y hacen que el impacto del sistema sea cada vez más catastrófico en términos de desastres ambientales y naturales.
Dentro de los países imperialistas avanza la tendencia al fascismo y la dictadura abierta.
En los países oprimidos por el imperialismo, donde los regímenes siempre han sido reaccionarios y subordinados a las potencias imperialistas, se derrumban las ilusiones sobre los gobiernos nacionales, populares y antiimperialistas y las dictaduras con carácter abiertamente fascista y militar están avanzando.
El imperialismo es miseria, reacción y guerra. El desarrollo, la riqueza, la democracia y la paz, la protección de la salud y el medio ambiente son cada vez más incompatibles con el dominio del sistema imperialista.
Contra este sistema y su crisis los proletarios y los pueblos se rebelan tanto en los países imperialistas como en los países oprimidos por el imperialismo. Se agudizan las condiciones objetivas de la lucha de clases, de las luchas de liberación nacional, de las guerras populares.
A nivel subjetivo, el proletariado y sus organizaciones marxistas-leninistas-maoístas (MLM) siguen rezagados en el desarrollo de estrategias, tácticas y organizaciones, y no están a la altura de los desafíos planteados por la situación objetiva tanto en los países imperialistas como en los países oprimidos por el imperialismo.
Las clases dominantes de todo el mundo recurren cada vez más al fascismo, para imponer sus planes y su poder y también para desviar el creciente descontento y la resistencia de las masas populares.
Las rebeliones de las masas en los países oprimidos por el imperialismo están lideradas por sectores que aún están ligados a una u otra fracción de la gran, pequeña o mediana burguesía, o también a fuerzas feudales, o a uno u otro imperialismo y no puede encontrar el camino a una verdadera lucha revolucionaria por la Nueva Democracia y el Socialismo.
En los países imperialistas, aunque la lucha proletaria y popular aumenta, como en Francia, la demagogia fascista-populista avanza y las enormes olas migratorias, causadas por el imperialismo, son utilizadas para desviar la furia de las masas no hacia la dominación de las fuerzas burguesas gobernantes sino hacia los migrantes, provocando una guerra entre los pobres.

¡Osar luchar, Osar vencer!

Declaración Conjunta de Partidos y Organizaciones Maoístas


 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Osar luchar, Osar vencer!

En este Primero de Mayo, los partidos y organizaciones marxista-leninista-maoístas de todo el mundo, saludamos a nuestra clase, al proletariado internacional y a los pueblos y naciones oprimidas, quienes en medio de la creciente pobreza, el hambre, el terror y las guerras de agresión imperialistas luchan contra el imperialismo, la reacción mundial y el revisionismo. Una vez más reafirmamos nuestro compromiso de nunca descansar mientras exista la explotación sobre la Tierra y enarbolar cada vez más alta nuestras banderas rojas con la hoz y el martillo hasta que la humanidad haya entrado en el comunismo.
Hoy, día de lucha proletaria en todo el planeta, salimos a las calles y marchamos llenos de alegría y optimismo como militantes, llevando el brillante futuro en nuestras manos, reunimos nuestras fuerzas y evaluamos la situación de la lucha entre revolución y contrarrevolución en el mundo.

Se profundiza la crisis general del imperialismo

El mundo está en crisis. La crisis general y última del imperialismo se agrava en un desarrollo desigual. Ha devenido más monopolista, más parasitario o en descomposición y moribundo, todas las contradicciones se agravan. El imperialismo es cáncer. Como bestia herida de muerte da zarpazos desatando sus guerras de agresión contra las naciones del Tercer Mundo y éstas se levantan en poderoso movimiento de liberación nacional con luchas armadas y guerra popular. El proletariado, acicateado por la mayor explotación y opresión en los propios países imperialistas, va despertando de su largo letargo, emprendiendo importantes luchas reivindicativas que se elevan a lucha política. Los imperialistas se debaten en aguda colusión y pugna mostrando que entre ellos no hay amigos sino solo rivales.

miércoles, 20 de marzo de 2019

El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer


Este año nuevamente las mujeres del país y del mundo marcharon protestando contra la opresión, arengando en contra de los vejámenes sufridos, y no faltaron quienes hicieron notar su lucha como parte de la lucha por la emancipación de la clase obrera.

En las gigantescas movilizaciones del Día Internacional de la Mujer, participaron todas las mujeres sin distinción de clase social. Todas las interesadas, en su condición de sexo dominado y vejado por los hombres, en modificar este estado de cosas por reformas en el estado social existente, por medio de la revisión de las leyes y esa lucha es justa; por ello el movimiento comunista apoya sin reservas sus demandas, pero advierte de la necesidad de ir más allá para modificar completamente la situación. Restringir la lucha de las mujeres a los efectos pero no a la causa del problema solo consigue conquistar la igualdad formal, jurídica, ya existente en todos los países de la democracia burguesa, pero que en los hechos sigue siendo desigualdad real, discriminación y privación de derechos.

Las manifestaciones y marchas alrededor del mundo fueron una demostración del avance de la participación de las mujeres en la lucha. Sin embargo, a pesar de las denuncias contra el sistema, el grueso de las manifestantes todavía está imbuido del feminismo burgués; es decir, no comprenden la necesidad de un cambio revolucionario que haga desaparecer las causas de la opresión de la mujer: la propiedad privada; y con ella, toda forma de explotación y opresión.

El feminismo surgió no solo de la opresión a la mujer, sino además de la situación privilegiada que ocupan las mujeres burguesas en la sociedad, y por eso su horizonte se ve recortado a lucha por la igualdad bajo el sistema capitalista y termina desviando la justa rebeldía de las mujeres, no contra el sistema que las sostiene y reproduce, sino contra los hombres. El proletariado revolucionario, por el contrario, desde el principio mismo comprendió que la esclavitud asalariada, bajo la que padecen la mayor parte de las mujeres en la actualidad, así como el esclavismo sexual y la opresión machista, están íntimamente ligados a las condiciones de propiedad sobre los medios de producción. Es decir, que no es posible conquistar la igualdad real, ni liberar a la mujer sin abolir la propiedad privada y las clases: la lucha por la liberación de la mujer hace parte de la lucha por la emancipación de la clase obrera. El problema de la opresión de la mujer es también, en última instancia, un problema de la lucha de clases.

Igualmente, contrastando el feminismo burgués algunas compañeras y camaradas hablan de feminismo proletario; una idea equivocada y sectaria que le hace una concesión gratuita al feminismo burgués destacando unilateralmente un aspecto de la contradicción (feminismo vs machismo) solo superable con su negación con el establecimiento de una nueva forma de relacionarse entre los sexos, en el comunismo, cuando se hayan abolido las causas económicas y sociales de la dominación y la opresión. Así como el comunismo superará la división de la sociedad entre proletarios y burgueses, también superará la división entre mujeres y hombres. Además, el feminismo proletario en lugar de atraer a las mujeres pequeñoburguesas (también oprimidas) a la causa revolucionaria, termina separándolas y restringiendo la lucha general de las mujeres al desenlace de la revolución.

Fueron importantes también, aunque minoritarias, las posiciones correctas que enarbolaron las banderas de las mujeres, denunciaron los atropellos machistas y reclamaron al Estado, pero además vincularon las reivindicaciones actuales a la lucha por la revolución socialista y el comunismo. La valentía y gallardía de estas mujeres son un ejemplo para avanzar no solo por mejorar las condiciones de las mujeres en general, sino de las mujeres proletarias en particular, por cuanto contribuyen al avance y profundización de la participación de las mujeres en la lucha de clases y en particular en la lucha política, necesarias para derribar a quienes detentan el poder y el andamiaje que somete a la mayoría de las mujeres a una doble explotación y opresión.

¡Mujeres como esclavas, nunca más! Fue la expresión de las proletarias revolucionarias en las manifestaciones del 8 de marzo. Un anuncio del movimiento femenino comunista que se encargará de atraer a las mujeres a la lucha por la destrucción de todo el orden social actual y la instauración de la Dictadura del Proletariado, la democracia directa de los obreros y campesinos, de cuyas fuerzas las mujeres constituyen una poderosa fuerza revolucionaria.

Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)

Celebrando los cien años de la fundación de la Internacional Comunista


Desde el portal Revolución Obrera, continuamos exaltando la importancia de la Internacional Comunista, sobre todo en estos tiempos de dispersión organizativa y fuertes ataques al marxismo leninismo maoísmo en todo el mundo.

En esta ocasión los dejamos con el documento “Sobre el Balance Histórico de la Construcción de la Internacional Comunista” en el que se encuentra un excelente análisis. Este documento hace parte del Capítulo V de la “Propuesta de Formulación de una Línea General Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional” presentado a discusión por la Unión Obrera Comunista (mlm); un aporte que contribuye a cimentar la base de unidad para avanzar en la organización de los Marxistas Leninistas Maoístas de todos los países, por cuanto allí se resuelven problemas que hoy son motivo de discusión en el seno de los comunistas, tales como la relativa y temporal derrota del socialismo, la importancia y necesidad de una nueva Internacional Comunista como partido mundial del proletariado, las contradicciones del capitalismo imperialista, la contradicción principal en el mundo en la actualidad, la revolución en los países capitalistas oprimidos, entre otros.

Los dejamos entonces con este balance con el cual seguimos conmemorando los cien años de la fundación de la Internacional Comunista.

SOBRE EL BALANCE HISTÓRICO DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA

En la lucha actual por la construcción de una organización Internacional, indispensable cuartel general de la Revolución Proletaria Mundial, es ineludible el balance crítico del grandioso acumulado de la experiencia del Movimiento Obrero y Comunista; experiencia histórica que, al estar signada por el combate incesante al oportunismo, hace de su valoración un terreno de aguda lucha de líneas.

El carácter internacional del movimiento obrero exige que su organización comunista sea internacional. La Asociación Internacional de los Trabajadores o I Internacional(1) tuvo dos objetivos: negar las sectas socialistas o semisocialistas, con una organización real de la clase obrera para luchar por la emancipación de los trabajadores, y reunir en un inmenso ejército único a toda la clase obrera combativa de Europa y América del Norte. Todo el desarrollo de la I Internacional fue, de un lado, el triunfo cabal del marxismo en el movimiento obrero y el declive del sectarismo; y de otro lado, el aprendizaje del proletariado mundial de la táctica marxista en cuanto a sus formas de lucha y de organización, sobre la base de su propia experiencia, la instrucción de los Congresos y la guía del Consejo General, órgano de dirección centralizada de toda la Internacional, ejercida en lucha frontal contra el anarquismo bakuninista, forma especial de sectarismo que trató de irrumpir e imponerse al interior de la Asociación.

 1. Fue fundada en 1864 sobre un terreno internacionalista abonado por el trabajo de su precursora: La Liga de los Comunistas, que desde 1848 había publicado El Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Marx y Engels.

La derrota de la Comuna de París, la persecución a los dirigentes de la Internacional y las intrigas de los bakuninistas motivaron su disolución. Haber cumplido su misión de crear las condiciones para que el movimiento obrero entrara a un nuevo período de lucha política por su dictadura de clase, aprendiendo que sin su propio partido político, la clase obrera es impotente en la lucha de clases, fue el motivo principal que hizo innecesaria su existencia. La Asociación Internacional de los Trabajadores trazó el camino y creó los cimientos de la organización Internacional necesaria para dirigir al proletariado en su misión histórica: sepultar al capitalismo.

La extensión del movimiento obrero, bajo la forma de partidos obreros socialistas en los diversos países, hizo necesaria la Internacional Socialista o II Internacional —nuevo instrumento para la acción internacional del proletariado, de la cual dijo Lenin “ha hecho un trabajo útil de organización de masas proletarias en el largo período pacífico de la peor esclavitud capitalista, en el curso del último tercio del siglo XIX y al comienzo del XX”— y a la vez, fue condición para el surgimiento de la tendencia a la organización federal y la tolerancia de defectos oportunistas aparentemente muy “típicos” de cada país, dos manifestaciones de nacionalismo burgués en el seno del movimiento obrero, no corregidas a tiempo y de consecuencias nefastas para la Revolución Proletaria Mundial. De igual modo, la lucha por reformas y la lucha parlamentaria, que jugaron un importante papel en el período pacífico de la revolución, dieron lugar al parlamentarismo y pacifismo como tendencia oportunista en los partidos socialistas que, al no ser combatida correcta y enérgicamente, se impuso corroyendo todo el movimiento obrero internacional, convirtiendo a la II Internacional en un instrumento inservible para el momento en que la agudización de las contradicciones del capitalismo en su fase imperialista, creó las condiciones para el triunfo revolucionario del proletariado.

El inicio de la primera guerra mundial imperialista reveló en toda su magnitud la traición de los jefes de la Segunda Internacional: enfrentamiento nacionalista de los obreros en defensa de la “patria”, renunciando al internacionalismo proletario; ayuda a la imperialista matanza obrera, en lugar de transformar la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria; paz social, en reniego de la lucha de clases; ayuda a la burguesía, en vez de destruir su Estado reaccionario e implantar la Dictadura del Proletariado. Todo ello obligó a que Lenin declarara: “La Segunda Internacional está muerta, vencida por el oportunismo. Abajo el oportunismo y viva la Tercera Internacional, desembarazada de los renegados y del oportunismo.”

La Internacional Comunista o III Internacional fue el primer partido mundial de la revolución proletaria en la época del imperialismo, sucesora histórica de las mejores tradiciones de la Primera y Segunda Internacional; dirigente de la acción revolucionaria de las masas, de sus revoluciones e importantes luchas en todo el mundo, bajo la bandera de ¡Proletarios de Todos Los Países Uníos! Al decir de Lenin: La III Internacional ha recogido los frutos del trabajo de la II Internacional, ha amputado la parte corrompida, oportunista, socialchovinista, burguesa y pequeño burguesa y ha comenzado a implantar la Dictadura del Proletariado”.
 
Desde su fundación hasta su disolución, fue papel de la Internacional Comunista combatir los errores oportunistas de la II Internacional y asumir sobre una nueva base los objetivos de “la creación de un organismo de combate, encargado de coordinar y dirigir al movimiento de la Internacional Comunista y de realizar la subordinación de los intereses de los movimientos en los diferentes países a los intereses de la revolución internacional”, en esencia, los mismos objetivos de la Asociación Internacional de los Trabajadores. La Internacional Comunista se constituyó en dirigente teórico y práctico del proletariado mundial, analizando la situación económica y política internacional y caracterizándola en los diversos períodos, denunciando las ofensivas de la burguesía imperialista contra el movimiento obrero, promoviendo la formación de nuevos Partidos Comunistas; apoyando las luchas proletarias en los distintos países, la revolución en las colonias y semicolonias; orientando las tareas de los comunistas en su lucha contra el imperialismo, en particular contra el fascismo durante la segunda guerra mundial imperialista; apoyando la Dictadura del Proletariado en la URSS y dirigiendo su defensa como base de la Revolución Proletaria Mundial.

El Primer Congreso de la III Internacional examinó cuestiones decisivas para el movimiento obrero mundial: la democracia burguesa y la dictadura del proletariado, las distintas corrientes socialistas, la situación internacional. Trazó las tareas específicas de la Internacional: generalizar la experiencia revolucionaria de la clase obrera; depurar el movimiento de las mezclas impuras de oportunismo y social-patriotismo; unir las fuerzas de todos los partidos realmente revolucionarios del proletariado mundial; facilitar y acelerar la victoria de la revolución comunista en el mundo entero. Y planteó de una manera nueva la lucha de la clase obrera en las colonias: “Desde ahora, en las colonias más desarrolladas la lucha ya no está empeñada solamente bajo la bandera de la liberación nacional; toma de inmediato un carácter social más o menos netamente definido”.

El Segundo Congreso en sus resoluciones delimitó campos con el oportunismo, reconoció la escisión del movimiento obrero causada por la aristocracia obrera, y construyó una nueva unidad para la actuación de los comunistas revolucionarios de todos los países en cuanto al papel del partido, el trabajo de los comunistas en los sindicatos —contra la internacional sindical amarilla—, la participación en las elecciones, las 21 condiciones de ingreso a la Internacional. También reafirmó la posición de principios de la I Internacional: “La emancipación de los trabajadores no es, en ningún modo, una tarea local ni nacional; es una tarea social e internacional”, y la necesidad de la centralización del movimiento obrero a nivel mundial: “La Internacional comunista no ignora, de manera alguna, que para alcanzar la victoria, la Asociación Internacional de los Trabajadores, que combate por la abolición del capitalismo y la instauración del comunismo, debe tener una organización fuertemente centralizada”. Y, en su manifiesto final, declaró: “La Internacional Comunista es el partido de la insurrección del proletariado revolucionario mundial”.

El Tercer Congreso trazó la táctica para un nuevo período de reflujo ante las derrotas revolucionarias por gobiernos burgueses en manos de oportunistas socialdemócratas, social-traidores. Fue una táctica para consolidar posiciones ganadas en un repliegue ordenado del movimiento obrero internacional, centrada en cuestiones como la Internacional Sindical Roja, el trabajo en las cooperativas obreras, la Internacional de la Juventud, el Movimiento Femenino, la cuestión de Oriente; consiguiendo con ella, crecer a 60 secciones, tres millones de miembros y 700 periódicos.

En sus resoluciones, el Cuarto Congreso precisó el contenido de clase de las consignas “Frente Proletario único” y “Frente Antiimperialista único”; analizó los ciclos de crisis y expansión del capitalismo “que […] Hasta su muerte será presa de esas fluctuaciones cíclicas. Sólo la toma del poder por el proletariado y la revolución mundial socialista podrán salvar a la humanidad de esta catástrofe permanente provocada por la persistencia del capitalismo moderno”; y reafirmó la forma de Partido Mundial de la Internacional, en correspondencia con el carácter internacional del movimiento obrero y comunista, regido en su funcionamiento por el centralismo democrático y asimilando las experiencias: la beneficiosa del Partido Mundial que en buena medida fue la I Internacional, y la perjudicial de la II Internacional, basada en la federación de partidos nacionales. Sólo un Partido del proletariado mundial podrá hacer realidad la exigencia más profunda del internacionalismo: que no sólo la revolución en cada país sea puesta al servicio de la revolución mundial, sino que supedite sus intereses a los intereses y necesidades de la revolución mundial del proletariado.

El Quinto Congreso orientó la bolchevización de los partidos comunistas —el Partido Comunista de China fue ejemplo, en la práctica, de constantes y exitosas campañas de rectificación—, la depuración de la convivencia con tendencias y elementos oportunistas en los partidos comunistas, su organización en el centralismo democrático; su construcción, no para el parlamentarismo burgués sino para dirigir a los obreros en la revolución que liquide el capitalismo y conquiste el poder, por lo que los partidos comunistas deben ser construidos con base en los proletarios, en la fábrica principalmente y demás lugares de trabajo.

El Sexto Congreso —realizado en pleno ascenso del fascismo y el creciente peligro de una segunda guerra mundial— aprobó la “Campaña internacional contra la guerra imperialista y la defensa de la Unión Soviética”, estableciendo en el Programa:

El proletariado internacional, que tiene en Rusia su única patria, el bastión de sus conquistas y el factor esencial de su liberación internacional, debe contribuir al éxito de la edificación del socialismo en la URSS y defenderla con todos sus medios de los ataques de las potencias capitalistas.
Fue este un programa comunista íntegramente revolucionario, expresión superior de la experiencia histórica del proletariado, en el que en primera línea figura la lucha por la Dictadura del Proletariado, el Socialismo y el Comunismo mundial.

El Séptimo y último Congreso de la Internacional Comunista —fiel a la correcta política de Frente Único y las orientaciones para la formación de Frentes Populares, manteniendo la independencia de clase del movimiento obrero— orientó la política del Frente Unido Antifascista, política que llevó al heroico triunfo de la URSS sobre el fascismo y el nazismo; fue practicada victoriosamente en la Revolución de Nueva Democracia en China pero no en España, en cuya guerra civil, si bien se formó un Frente Popular, se perdió la independencia de clase en su dirección, dejándola en manos del republicanismo burgués, lo cual se constituyó en una de las causas de la derrota. La línea del VII Congreso se constituyó en cuestión de frontal divergencia entre los marxistas leninistas y el trotskismo internacional y, actualmente, divide y es motivo de discusión entre los marxistas leninistas maoístas.

Sobre la política de Frente Único y Frentes Populares, ya existían vacilaciones y el germen de una división en el seno de la III Internacional: por un lado estaba una línea de derecha que interpretó esas formulaciones como claudicación frente a la burguesía antifascista, implantación del reformismo y la conciliación de clases; de otro lado estaba la línea marxista leninista que pugnaba por conseguir los objetivos inmediatos del movimiento obrero —la derrota del fascismo— sin sacrificar los intereses vitales y últimos del movimiento. Tal lucha de líneas quedó velada en el VII Congreso que no condenó expresamente la tendencia de renunciar a la independencia de clase en el Frente; no delimitó claramente las fronteras entre marxismo y oportunismo en esa cuestión, tolerando el eclecticismo que al final favoreció una aplicación oportunista de la línea de la Internacional por parte de muchos partidos comunistas, y que degeneró francamente hacia la concepción browderista, según la cual la lucha contra el fascismo suprime la lucha de clases en cada país —renuncia a la lucha contra la burguesía antifascista— y considera al imperialismo antifascista como progresista, ocultando el carácter reaccionario y rapaz de todo imperialismo —sea o no fascista— desviando al movimiento obrero hacia la socialdemócrata conciliación de clases y la renuncia a la lucha anti-imperialista. Dos interpretaciones diametralmente opuestas sobre Frente Único y Frente Popular, donde los comunistas tenían unidad formal en la orientación, pero división real en su comprensión y aplicación práctica.
El llamado de la III Internacional en defensa de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —URSS— ante la agresión imperialista fue correcto:

Esto no fue meramente cuestión de solidaridad hacia una víctima de la agresión, sino de la profunda convicción de que la defensa de la Unión Soviética era a la vez la defensa de la base de apoyo socialista para la revolución mundial(2).

2. Declaración del MRI 1984.

El Comité Ejecutivo no clarificó a fondo en el movimiento, el carácter de los compromisos de la URSS con Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, explicando que “Tales compromisos no requieren que los pueblos de los países del mundo capitalista hagan iguales compromisos en sus respectivos países”(3).


3. Palabras del Presidente Mao en 1946, citadas en la Declaración del MRI – 1984. 
 
Por su parte, la hipócrita política imperialista de “no intervención” en la Guerra Civil española, en realidad fue una mampara para convertir esa Guerra Civil en el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial imperialista; tal política no fue aprehendida en esa dimensión por el Comité Ejecutivo de la III Internacional, por lo cual, la magnífica campaña de la Internacional —de denuncia a las violaciones imperialistas de la “neutralidad”; en contra de los suministros de armas a los fascistas; por la solidaridad y ayuda a los republicanos con alimentos, medicamentos y armas principalmente por parte de la URSS; de movilización e instrucción de voluntarios antifascistas organizados en las Brigadas Internacionales con 35.000 combatientes procedentes de 54 países— militarmente fue extremadamente débil ante la intervención de un ejército de 300.000 soldados y oficiales fascistas desde Italia y Alemania.

En un balance general, la Declaración del MRI en 1984, señaló correctamente tres desviaciones que se presentaron en el seno de la III Internacional:

Primero, la distinción entre el fascismo y la democracia burguesa en los países imperialistas… tendió a hacer un absoluto de la diferencia entre estas dos formas de la dictadura burguesa y también a hacer de la lucha contra el fascismo una etapa estratégica aparte. Segundo, se desarrolló una tesis que sostenía que la creciente pauperización del proletariado crearía la base material para remediar la división de la clase obrera en los países avanzados… Tercero, cuando el fascismo se definió como el régimen del sector más reaccionario de la burguesía monopolista en los países imperialistas, esto le dejó la puerta abierta a la peligrosa tendencia reformista y pacifista de identificar a un sector de la burguesía monopolista como progresista […]

También fue correcta su valoración general:

Mientras es necesario hacer el balance de estos errores y aprender de ellos, es igualmente necesario reconocer a la Internacional Comunista, inclusive durante este período, como parte del patrimonio de la lucha revolucionaria por el comunismo y rechazar los intentos liquidacionistas y trotskistas de aprovechar los errores reales para sacar conclusiones reaccionarias(4).

4. Declaración del MRI 1984.

El 22 de mayo de 1943, por Resolución del Presídium del Comité Ejecutivo —no por una imposición de Stalin como lo presenta el oportunismo trotskista—, la III Internacional fue disuelta, en una medida circunstancial por las nuevas condiciones creadas por la guerra, para facilitar un frente común contra el fascismo y defender la Patria Socialista. Sin embargo, la III Internacional estaba ya dividida en lucha entre la línea marxista leninista y las tendencias oportunistas de derecha.

La causa objetiva de las vacilaciones, de la tendencia a conciliar con la burguesía y el imperialismo —manifiestas desde del VII Congreso— estaba en la situación mundial de la época: la guerra que preparaban los imperialistas era “una guerra injusta, reaccionaria, imperialista”, pero además, como aclaró Stalin:

La Segunda Guerra Mundial contra los Estados del Eje, a diferencia de la primera, tomó desde un principio el carácter de una guerra antifascista y liberadora, uno de cuyos objetivos era el restablecimiento de las libertades democráticas. La Entrada de la Unión Soviética en la guerra contra las potencias del Eje no podía sino reforzar, y de hecho reforzó, el carácter antifascista y liberador de la Segunda Guerra Mundial.

Esta dualidad del carácter de la guerra fue la base material para el surgimiento del oportunismo de derecha que, en su versión extrema, llegó hasta el browderismo.

La principal causa subjetiva de la persistencia y posterior afianzamiento del oportunismo de derecha y su evolución hacia el revisionismo, estaba en la incomprensión de la dialéctica de la lucha de líneas en el seno del Movimiento Comunista Internacional. En el VII Congreso se derrotó formalmente, las tendencias de derecha, en el terreno organizativo, pero no en el terreno ideológico. La resolución de disolución, por las circunstancias de la Segunda Guerra Mundial, donde muchos partidos comunistas fueron diezmados por la reacción, no contó con unas condiciones favorables para llevar la lucha de dos líneas hasta el fondo, hasta la delimitación exacta de fronteras entre los oportunistas de derecha —nacionalistas partidarios de la liquidación completa de la Internacional— y los internacionalistas, para quienes era aceptable una disolución temporal pero no una liquidación de este vital instrumento de lucha que materializaba el internacionalismo proletario.

Puesto que para el oportunismo era insostenible un partido mundial del proletariado bajo una dirección marxista(5), se impuso en el Movimiento Comunista Internacional, en cuanto a la forma organizativa de su unidad internacional, el nacionalismo burgués, esto lo confirma la decisión del Presídium del Comité Ejecutivo:

5. En el extinto MRI, fue manifiesta la oposición al carácter de Partido Mundial que debe tener una Internacional que de veras marche a la vanguardia de la Revolución Proletaria Mundial. El Partido Comunista de la India (ML) Naxalbari —antes de unificarse con el Partido Comunista de la India (Maoísta)— lo expresó con claridad, y de paso evidenció que la denominación “nuevo tipo” referida a la Internacional, es ecléctica. Dice así: “El comité [del MRI] se concibió como un centro político embrionario. Esto se ajustó al objetivo declarado de trabajar hacia la formación de una Internacional de nuevo tipo. La denominación “nuevo tipo” fue incorporada precisamente para distanciar esta futura Internacional de la concepción del Comintern de ser “el partido del proletariado mundial”. Apéndice 2 de la Revista Naxalbari No. 4 “Sobre la situación actual del movimiento revolucionario internacionalista y el desafío de reagrupar a los partidos maoístas a nivel internacional” – Agosto 2010. http://granmarchahaciaelcomunismo.wordpress.com/2013/08/07/contra-el-avakianismo-informe-del-pc-de-la-india-m-l-naxalbari-sobre-la-situacion-actual-del-mri-y-el-desafio-de-agrupar-a-los-partidos-maoistas-a-nivel-internacional-agosto-2010/ 
 
La forma orgánica de asociación de los obreros, elegida por el I Congreso de la Internacional Comunista, que respondía a las necesidades del período inicial de renacimiento del movimiento obrero, ha ido caducando cada vez más, a medida que crece ese movimiento y se complican sus tareas en los diferentes países, hasta convertirse en estorbo para una consolidación mayor de los partidos obreros. 

La disolución de la III Internacional quedó en apariencia como producto sólo de las duras circunstancias; el argumento de facilitar la unidad de las fuerzas antifascistas en los hechos no facilitó tal unidad pero sí debilitó la unidad internacional del proletariado. La alianza de las fuerzas antifascistas no era incorrecta, lo incorrecto fue hacerla a costa de perder la independencia del movimiento obrero, liquidando definitivamente su organización internacional. La forma de disolver la III Internacional fue impuesta, imprevista e incorrecta; lo correcto hubiera sido disolverla temporalmente por las condiciones de fuerza impuestas por la guerra, o definitivamente por la imposibilidad de convivir en una misma organización con el oportunismo nacionalista o que los revolucionarios internacionalistas se retiraran —como lo hicieron los bolcheviques en la II Internacional cuando entró en bancarrota por el predominio del oportunismo socialchovinista— pero sin sacrificar la necesidad de la organización internacional del Movimiento Obrero y Comunista, como en efecto ocurrió desde entonces, y peor aún, acogiendo “la autonomía” de los partidos contra la dirección centralizada con argumentos como:

El ascenso nacional y la movilización de las masas con vistas a la rápida victoria sobre el enemigo pueden realizarse de modo mejor y más fructífero con los esfuerzos de la vanguardia del movimiento obrero de cada país en el marco de su propio Estado(6).

6. Revista La Internacional Comunista – 1943, No. 5 y 6.

Argumentos que años después fueron explanados más abiertamente por dirigentes de la Internacional:

El crecimiento de los partidos comunistas, la necesidad de resolver rápida y operativamente los problemas concretos de la actividad antifascista y la altura del papel de los comunistas en la lucha por los intereses de toda la nación, exigían mucho más que antes que los partidos fueran autónomos y dinámicos, que renunciaran a las formas de dirección desde un centro único, por haberse convertido en un obstáculo para su desarrollo(7).


7. Así se lee en el Compendio de historia de la Internacional Comunista preparado por el Instituto de Marxismo-Leninismo anexo al CC del PCUS, con participación y ayuda de dirigentes de la IC o colaboradores de sus instituciones y órganos de prensa: WALTER ULBRICHT, DOLORES IBARRURI, JACQUES DUCLOS, TIM BUCK, HALED BAGDACHE, VICTORIO CODOVILLA, GEORGES COGNIOT, INKERI LEHTINEN, BORIS PONOMARIOV, PALME DUTT, DEZSO NEMES, FRIEDL FURNBERG, EMILIO SERENI, RUBEN AVRAMOV, ANDREW ROTHSTEIN, y que fue publicado, al parecer, en los años 60 por Editorial Progreso de Moscú, sobre lo cual es necesario expresar reserva respecto a la veracidad de esta fuente, dada la dirección revisionista de la Editorial.

Los aciertos de la Internacional Comunista pesan más que sus errores y los marxistas leninistas maoístas —tal como lo hicieron sus antecesores en los años 60 y 80 del siglo XX— reconocen su historia y sus innegables aportes al avance de la Revolución Proletaria Mundial. La experiencia de la III Internacional es un invaluable patrimonio del Movimiento Obrero y Comunista Internacional y por tanto los marxistas leninistas maoístas rechazan todo intento de aprovechar sus errores, para negar y renegar abierta y soterradamente de la Internacional Comunista.

El Partido Comunista de China(8) cumplió sus deberes internacionalistas destacándose la gran lucha que encabezó contra el revisionismo jrushchovista, en realidad la continuación y desarrollo de la lucha de dos líneas que había despuntado ya en el ocaso de la III Internacional; lucha de dos líneas desarrollada con acierto y coronada con la Proposición Acerca de la Línea General para el Movimiento Comunista Internacional, más conocida como La Carta de los 25 Puntos, pero que a pesar de ser antecedida por Declaraciones votadas en las Conferencias de Moscú de 1957 y 1960, La Carta de los 25 Puntos es sustentada exclusivamente por el Partido Comunista de China, y no condujo inmediatamente a un reagrupamiento internacional de los Partidos Marxistas Leninistas. Había calado hondo la idea de dar prioridad a la “autonomía” de los Partidos sobre su centralización internacional. El juicio del MRI en su Declaración denota también la lucha de dos líneas frente al problema de la centralización, de una parte afirma correctamente:


8. El citado Compendio de historia de la Internacional Comunista, dice que frente al apoyo de los partidos a la propuesta de disolución de la IC, la única excepción fue una Declaración del CC del Partido Comunista de China, citando en una nota la Revista La Internacional Comunista – 1943, No. 5 y 6 pág. 23.

Mientras que el PCCh prestó gran atención al desarrollo de partidos marxista-leninista-maoístas en oposición a los revisionistas, no encontró las formas ni los modos necesarios para desarrollar la unidad internacional de los comunistas. A pesar de las contribuciones a la unidad ideológica y política, esto no se reflejó en esfuerzos por construir la unidad organizativa a escala mundial.
De otra parte, en el texto que sigue de esa misma Declaración:

El PCCh tenía una concepción exagerada de los aspectos negativos de la Comintern, principalmente de los que fueron causados por la demasiada centralización, lo que llevó a aplastar la iniciativa y la independencia de los partidos comunistas constituyentes. Aunque el PCCh criticó correctamente el concepto de partido padre, señalando la influencia nociva que había tenido en el seno del movimiento comunista internacional y enfatizando los principios de relaciones fraternales entre partidos, la falta de un foro organizado para debatir opiniones y llegar a una concepción común no ayudó a resolver este problema sino que de hecho lo exacerbó. El MRI equivocadamente avaló la idea oportunista contraria a la completa y máxima centralización de la organización internacional comunista, cuya forma debe ser la de un Partido mundial del proletariado y no una Federación mundial de partidos proletarios.

viernes, 15 de marzo de 2019

¿Se Puede Utilizar el Internet Para Combatir al Capitalismo?

jueves, 28 de febrero de 2019

¡Unidad Para la Lucha!

¡A Preparar y Organizar el Paro Nacional Indefinido!


Frenar ahora la arremetida de las clases dominantes y el imperialismo solo es posible con la unidad del pueblo trabajador: unidad para impedir la imposición de la Agenda Empresarial del gobierno de Duque, unidad para hacer retroceder sus planes antiobreros y antipopulares, unidad para conquistar con el paro nacional y la lucha en las calles las reivindicaciones inmediatas del pueblo trabajador.

El pueblo necesita la unidad para preparar y organizar el Paro Nacional Indefinido. Si éste no se prepara ni organiza seguirá siendo una consigna vacía, manoseada por los jefes politiqueros reformistas y las camarillas traidoras de las centrales sindicales, por cuanto ellos no están interesados en preparar y organizar la lucha, sino en desviarla e impedir la realización del Paro Nacional que exige la situación y reclaman las masas trabajadoras.

En ese propósito de la necesidad de preparar y organizar el paro nacional, es necesario referirse a la Declaración Política y al Boletín Informativo No. 01 del “Equipo Coordinador del Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales y Políticas”, realizado el 9 y 10 de febrero en Bogotá, en los cuales se llama a iniciar el paro nacional el 25 de abril y se plantean algunas tareas de movilización. Tales documentos reflejan la lucha entre los dos caminos presentada en el Encuentro:

Por un lado, el camino de la politiquería que querían imponer los jefes de los partidos y grupos, los mismos que en el establo parlamentario le dan la apariencia democrática a la feroz dictadura de los explotadores, los mismos cuyo propósito es desviar la lucha del pueblo concentrando su atención en supuestas listas unitarias para la farsa electoral de octubre de este año y la del 2022.

Por otro lado, el camino de la lucha revolucionaria exigido por la base de los asistentes quienes reclaman no seguir hablando de paro nacional, sino ¡convocarlo ya! para enfrentar de verdad a los enemigos del pueblo. La base desconfiada de las maniobras con las cuales han venido aplazando el paro, obligó a definir la fecha; pero desde ya se debe advertir la artimaña de los politiqueros de reducirlo a otra “jornada nacional de protesta”.

La lucha presentada entre los dos caminos, que son opuestos y no complementarios como afirman los politiqueros y repiten los compañeros engañados, explica por qué en los documentos publicados hasta ahora, no se menciona siquiera la farsa electoral. Sin embargo, prometen publicar en cartilla las conclusiones de las comisiones y plenarias del Encuentro en donde sí se habla de “estrategia electoral” y de “continuar logrando avances para construir criterios y acciones de unidad con una visión estratégica y alternativa de ser poder por el pueblo y para el pueblo”. Lo cual significa para los electoreros llegar al gobierno, desde donde solo es posible ejecutar la dictadura de burgueses, terratenientes e imperialistas porque son ellos quienes tienen el PODER económico, político y militar. Poder que es necesario destruir para que el pueblo pueda construir su propio Poder, su propio Estado y su propia forma de gobierno sustentado en el pueblo armado.

Por esa misma razón y aspiración a ser gobierno sin destruir el aparato de dominación de los explotadores, persisten en amarrar la lucha revolucionaria del pueblo y el paro nacional a la defensa de la “democracia” o dictadura de los ricos, a la mentirosa paz de los sepulcros y al “cumplimiento e implementación (…) de los acuerdos de paz de La Habana y la agenda suscrita entre el gobierno y el ELN”; acuerdos que significan la legalización del despojo de los pobres del campo, el perdón para los genocidas y la continuación de la guerra contra el pueblo. Aspiraciones que son contrarias a las reales reivindicaciones populares y opuestas al camino de la lucha contra los enemigos del pueblo colombiano.

En ese sentido, preparar y organizar el Paro Nacional Indefinido significa poner en el centro las reivindicaciones obreras, campesinas, indígenas y populares, construyendo una PLATAFORMA DE LUCHA que realmente represente las aspiraciones inmediatas del pueblo trabajador y en la práctica deseche las fantasías de los politiqueros reformistas.

Preparar y organizar el Paro Nacional Indefinido demanda la UNIDAD DE LOS TRABAJADORES de la ciudad y del campo alrededor de esa Plataforma por encima de los intereses partidistas. Por tanto, los verdaderos interesados en enfrentar al gobierno reaccionario deben poner por encima los intereses del pueblo y deponer sus aspiraciones grupistas y posiciones sectarias.

Preparar y organizar el Paro Nacional Indefinido exige además, y sobre todo, ORGANIZAR los Comités de Paro en cada fábrica, empresa y plantación, en cada barrio, vereda y centro de educación uniendo de verdad al pueblo por encima de sus creencias y afinidades ideológicas y políticas.

Preparar y organizar el Paro Nacional Indefinido requiere de los dirigentes y activistas honrados disposición para unirse en torno a la tarea común y contribuir con su ejemplo a la unidad de las organizaciones del pueblo; esto significa realizar los Encuentros o Asambleas Obrero Populares, Regionales y Nacionales sin exclusiones y sin pretender imponerles la “agenda” de algún partido o grupo político. ¡El hambre, la explotación y la opresión no tienen color político!

Preparar y organizar el Paro Nacional Indefinido exige de los revolucionarios y comunistas ser ejemplo en la lucha por la UNIDAD DEL PUEBLO; estar dispuestos a unirse con compañeros que piensan distinto pero se encuentran del mismo lado contra los enemigos comunes, discutiendo las divergencias con altura y argumentos, y llegando a los acuerdos necesarios para la causa común, pero sin ceder ni renunciar a los principios, ni a la libertad de expresar sus ideas y convicciones programáticas.

Las masas en general y las bases de las organizaciones obreras, campesinas y populares reclaman la UNIDAD PARA LA LUCHA que hoy se concreta en preparar y organizar el Paro Nacional Indefinido, frente al cual, cada uno de los partidos y grupos políticos que dicen representar las aspiraciones populares deben decidir su actitud y posición políticas, que serán juzgadas por la historia.

Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)

Febrero 24 de 2019

Celebremos los Cien Años de Fundación de la Internacional Comunista


El proletariado revolucionario de todos los países celebra con júbilo los 100 años de la fundación de la Internacional Comunista, el Partido Mundial de la Insurrección Proletaria que hizo temblar en sus cimientos el orden mundial imperialista. El proletariado en Colombia, como parte del ejército mundial de los sepultureros del capitalismo imperialista, debe recordar su importancia y enseñanzas, para contribuir a superar la actual confusión ideológica y dispersión organizativa del Movimiento Comunista Internacional en una nueva Internacional Comunista que organice y dirija la lucha de los proletarios y pueblos del mundo para darle sepultura al capitalismo agonizante.

El 6 de marzo de 1919 fue inaugurado el Primer Congreso de la Internacional Comunista, celebrado en Moscú con el apoyo del naciente Poder Soviético surgido en los combates de la Primera Guerra Mundial imperialista. A pesar de la terrible situación y el cerco imperialista, el proletariado revolucionario de Rusia cumplió decorosamente su deber internacionalista poniendo la revolución en su país al servicio de la Revolución Proletaria Mundial y sirviendo de sede a la Internacional, ese instrumento que llenó de esperanza al proletariado mundial y de terror a los imperialistas y a la reacción.

Antecede a la III Internacional la existencia de la Asociación Internacional de los Trabajadores o I Internacional, la cual tuvo como objeto “…negar las sectas socialistas o semisocialistas, con una organización real de la clase obrera para luchar por la emancipación de los trabajadores, y reunir en un inmenso ejército único a toda la clase obrera combativa de Europa y América del Norte”. Además de representar por primera vez la táctica marxista respecto a las “formas de lucha y organización sobre la base de su propia experiencia, la instrucción de los Congresos y la guía del Consejo General, órgano de dirección centralizada de toda la Internacional, ejercida en lucha frontal contra el anarquismo bakuninista, forma especial de sectarismo que trató de irrumpir e imponerse al interior de la Asociación”. En ese sentido el desarrollo de la I Internacional, representó el triunfo del marxismo dentro del movimiento obrero y un golpe certero contra el sectarismo; la derrota de la Comuna de París, la persecución a los dirigentes y la acción de los bakuninistas dieron lugar a su disolución, pero innegablemente la I Internacional, marcó la línea de actuación para los marxistas y fue el primer intento muy bien logrado de organización del proletariado en todo el mundo.

El movimiento obrero siguió creciendo y con él, su organización en partidos obreros socialistas, lo cual puso de relieve la necesidad de una nueva Internacional y efectivamente motivó la creación de la Internacional Socialista o II Internacional. Sin embargo, en ella se admitieron tendencias oportunistas que parecían inofensivas y ser propias de cada país; las manifestaciones de nacionalismo burgués en el seno de los partidos proletarios no corregidas a tiempo, resultaron siendo un azote para el movimiento obrero y para la Revolución Proletaria Mundial. Así mismo, se impuso el parlamentarismo y el pacifismo, producto de la misma realidad, donde esas formas de lucha —la parlamentaria y la lucha por reformas— válidas para la época, tomaron un papel protagónico al no advertir las formas de lucha propias de cada período táctico, lo cual generó las condiciones para una tendencia oportunista en el seno del movimiento obrero, al no reconocer las condiciones de la sociedad capitalista en su etapa imperialista. Todo ello dio al traste con la II Internacional, pues la traición de sus jefes la convirtió en un cascarón inservible para la causa del proletariado mundial.
Fue precisamente Lenin, quien reconoció el declive de la II Internacional declarando que: “La Segunda Internacional está muerta, vencida por el oportunismo. Abajo el oportunismo y viva la Tercera Internacional, desembarazada de los renegados y del oportunismo”.

Ya en la época del imperialismo, es la Internacional ComunistaIII Internacional el primer partido mundial de la revolución proletaria; asunto que refleja su importancia, teniendo en cuenta que la Internacional Comunista tomó lo mejor de las internacionales que le antecedieron, convirtiéndose en la dirigente de la acción revolucionaria de las masas a nivel mundial, enarbolando la bandera que caracteriza el programa de los comunistas de todos países: “¡Proletarios del mundo, uníos!”

En la Propuesta de Formulación de una Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional presentada por la Unión Obrera Comunista (mlm), se hace este balance de la Internacional Comunista:

“Desde su fundación hasta su disolución, fue papel de la Internacional Comunista combatir los errores oportunistas de la II Internacional y asumir sobre una nueva base los objetivos de “la creación de un organismo de combate, encargado de coordinar y dirigir al movimiento de la Internacional Comunista y de realizar la subordinación de los intereses de los movimientos en los diferentes países a los intereses de la revolución internacional”, en esencia, los mismos objetivos de la Asociación Internacional de los Trabajadores. La Internacional Comunista se constituyó en dirigente teórico y práctico del proletariado mundial, analizando la situación económica y política internacional y caracterizándola en los diversos períodos, denunciando las ofensivas de la burguesía imperialista contra el movimiento obrero, promoviendo la formación de nuevos Partidos Comunistas; apoyando las luchas proletarias en los distintos países, la revolución en las colonias y semicolonias; orientando las tareas de los comunistas en su lucha contra el imperialismo, en particular contra el fascismo durante la segunda guerra mundial imperialista; apoyando la Dictadura del Proletariado en la URSS y dirigiendo su defensa como base de la Revolución Proletaria Mundial”.

Es así como en sus congresos se examinaron asuntos de suma importancia para acercar el triunfo de la Revolución Proletaria Mundial, defendiendo la dictadura del proletariado, refiriéndose a las diferentes corrientes socialistas, a la situación internacional; deslindando con el oportunismo y destacando el papel del partido, el trabajo del elemento consciente en los sindicatos, las 21 condiciones de ingreso a la Internacional… todos estos fueron puntos de unidad para los comunistas en todo el mundo, logrando así concentrar a los partidos revolucionarios en un solo partido a nivel mundial y con ello aportando al apresuramiento de la revolución proletaria en toda la Tierra.

Y es que la Internacional Comunista, consideró los diversos aspectos de la realidad concreta de la época, de ahí que la táctica trazada se correspondió con el momento de derrotas revolucionarias ocasionadas por los oportunistas socialdemócratas; una táctica que organizó el repliegue del movimiento obrero en todo el mundo y que se centró en asuntos como la Internacional Sindical Roja, el trabajo en las cooperativas obreras, la Internacional de la Juventud, el Movimiento Femenino, la cuestión de Oriente; consiguiendo con ella, crecer a 60 secciones, tres millones de miembros y 700 periódicos.

Así mismo la Internacional Comunista, analizó las consignas de la época y expuso que el capitalismo se encontraba en una crisis de la cual no podía escapar hasta el día en que fuera sepultado por el proletariado. Cada uno de sus congresos, representó un avance para la Revolución Proletaria Mundial y un golpe al capitalismo imperialista. La bolchevización de los partidos comunistas, la depuración de elementos y tendencias oportunistas, la lucha y orientación precisa contra la guerra imperialista y, la política de Frente Unido contra el fascismo que llevó al heroico triunfo de la URSS sobre el fascismo y, el deslinde definitivo con el trotskismo fueron también parte de las enseñanzas de la Internacional Comunista, reafirmando que este era el partido de la clase obrera mundial y que con altura había cumplido su papel histórico de acercar el socialismo al mundo entero.

Hoy ante la inminente necesidad de unidad de los comunistas en todo el mundo, ante la apremiante tarea de la construcción del Partido del Proletariado en Colombia como parte de dicha necesidad, recordamos con orgullo el papel jugado por laInternacional Comunista, la cual emulamos y exaltamos en laPropuesta de Formulación de una Línea General Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional, documento que invitamos a estudiar seriamente, porque además de la correcta valoración que hace al papel de la Internacional Comunista, representa una base para la discusión de los asuntos que están actualmente al orden del día de los comunistas.

Luchar por la construcción del partido proletario en Colombia y por el partido de la clase obrera en todo el mundo, requiere tener presentes más que nunca, las enseñanzas que ha dejadoInternacional Comunista.

¡VIVA LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL!
¡POR LA NUEVA INTERNACIONAL COMUNISTA, ADELANTE!
¡GLORIA A LOS CIEN AÑOS DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA!