miércoles, 6 de diciembre de 2017

¡RESISTIR A LA EXPLOTACIÓN Y PREPARAR LA REVOLUCIÓN!






Durante los meses de octubre y noviembre, un gran acontecimiento ocupó la atención de los comunistas, proletarios y pueblos del mundo: el Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia. Fue conmemorado con enorme admiración hacia los obreros y campesinos del viejo imperio zarista, quienes a pesar de estar subyugados por una represiva y sanguinaria autocracia, acogieron la dirección del Partido bolchevique para enfrentar y derrotar a los enemigos explotadores, mediante la unidad del pueblo, la organización y la lucha armada revolucionaria de las masas. En Colombia y los demás países con gran júbilo se exaltó el gran triunfo de la revolución proletaria en Rusia y se defendió su enseñanza imperecedera para plantearse los problemas actuales de la revolución que inevitablemente triunfará y sepultará el descompuesto sistema imperialista mundial.
Hoy en Colombia el proletariado sigue huérfano de un Partido político propio cuya construcción es el diario quehacer de los comunistas, siendo su labor principal inmediata llevar por todos los medios posibles la conciencia socialista a los obreros y campesinos, la conciencia sobre las verdaderas causas de su dramática situación, la conciencia del cómo suprimir tales causas transformando la enorme fuerza social del pueblo trabajador en una fuerza política revolucionaria.
Entre tanto, las mentes de los trabajadores en gran parte ya adormecidas por el alcohol, los alucinógenos y el opio religioso de la resignación, son nubladas por la mentira de que la Revolución de Octubre fue una casualidad y es imposible cambiar el actual estado de cosas en el país y en el mundo. Según esa idea reaccionaria, el sistema de la explotación asalariada será eterno y solamente se puede luchar contra los abusos de los monopolios; el Estado de los explotadores es indestructible y solamente se puede luchar contra los desmanes de los gobernantes y sus fuerzas policiales. A estas ideas reaccionarias se corresponde una política igualmente reaccionaria, la política de conciliar las clases —”paz social”— y que éstas solo luchen en el circo electoral, política abanderada por los partidos reaccionarios de las clases dominantes —burguesía y terratenientes en alianza con los imperialistas— y secundada por los partidos reformistas y oportunistas de la pequeña burguesía, partidos todos que a pesar de su bulla, ataques y pataletas en el establo parlamentario, están completamente unidos en la defensa de esa política, con el propósito de corromper la conciencia de las masas y desviar su atención de la lucha directa para evitar que avance por la senda de una revolución como la de Octubre.
Como expresión concentrada de la economía, la política de la “paz social” y la farsa electoral además de preservar el sistema de la explotación asalariada, sirve para reproducirlo con más garantías y réditos para las clases que viven de la explotación del trabajo ajeno, o lo que es lo mismo, con mayores cargas y sufrimientos para las clases que con su trabajo producen la riqueza que se apropian los capitalistas. De ahí, que apoyados en el estado de inconsciencia y desorganización de los trabajadores, los gobernantes y empresarios hacen planes para favorecer e incrementar sus intereses económicos.
En primer lugar, preparan la tradicional “negociación del salario mínimo” presentada con bombos y platillos como un beneficio para los trabajadores, cuando en realidad es un asqueroso engaño, un conciliábulo de representantes de los patronos explotadores, de los gobernantes protectores del negocio de la explotación y de las centrales sindicales cuyos jefes vende-obreros son sirvientes de los explotadores, donde estos enemigos acérrimos de los trabajadores acuerdan o aceptan por decreto la rebaja del salario mínimo real, que significa aumentar la plusvalía producida por el trabajo asalariado y apropiada por los capitalistas.
En segundo lugar, ya todos los partidos reaccionarios, reformistas y oportunistas iniciaron campaña para la lucha electoral del 2018, en la cual medirán fuerzas las distintas facciones de la burguesía y los terratenientes en la puja por el control gobernante y legislativo del Estado, y definirán quienes administrarán desde el gobierno los negocios de los ricos por los próximos cuatro años. Los partidos reaccionarios de los capitalistas, secundados por los partidos reformistas y oportunistas de la pequeña burguesía, engañan al pueblo presentando las elecciones como la máxima expresión de la democracia, cuando realmente la democracia de los capitalistas es amputada e hipócrita, es democracia para los dueños del capital y dictadura para los dueños del trabajo.
En tercer lugar, los grandes capitalistas comandados por el capital financiero, han trazado a los “negociadores” del salario mínimo y a los candidatos para el próximo gobierno, unas directrices que van directamente contra los trabajadores: salario mínimo por regiones, rebaja de salarios para oxigenar el crecimiento industrial, reforma pensional para aumentar en cinco años la edad de jubilación, reforma tributaria para exonerar más a los ricos y cargar más impuestos a los pobres…
Se anuncia así una gran campaña de los capitalistas no para aumentar los salarios como dicen los vende-obreros sino para aumentar la explotación del trabajo; no para generar más empleo y de mejor calidad como prometen los politiqueros en campaña electoral, sino para ahorrar costos empeorando las condiciones laborales y profundizando la tercerización del trabajo; no para el progreso social en el post-conflicto como dicen los pacifistas, sino para el beneficio exclusivo de los ricachones de la ciudad y del campo. Si además se tiene en cuenta el escalamiento de la guerra contra el pueblo y que la de los cementerios es la única tierra de la “paz social” para los campesinos, indígenas y ex guerrilleros, entonces para el pueblo es muy sombrío y tenebroso el panorama que le ofrecen los reaccionarios.
Pero existe otro horizonte esperanzador para los pobres de la ciudad y del campo, el horizonte de la revolución proletaria cuya luminosa perspectiva fue abierta hace 100 años por los bolcheviques y las masas obreras y campesinas de Rusia, quienes enseñaron a los oprimidos y explotados del mundo a plantear correctamente las tareas de su emancipación, a confiar en sus propias fuerzas y en la victoria final sin importar cuántas derrotas haya que sufrir en el camino.
En lo inmediato, aplicar las lecciones de los bolcheviques a las condiciones de Colombia, implica seguir su ejemplo de unir y movilizar permanentemente las fuerzas del pueblo, desarrollar una enérgica actividad de propaganda y organización denunciando la farsante negociación del salario mínimo, explicando a las masas las razones de ese engaño y contraponiendo la lucha por una verdadera alza general de salarios a conquistar no mediante súplicas a los explotadores, sino con la fuerza del movimiento obrero, con la unidad, organización y lucha de los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, con la unidad del pueblo y su poder en un paro nacional indefinido. Esto presupone realizar acuerdos entre los revolucionarios, los sindicalistas y las masas populares, para desarrollar un trabajo coordinado entre todos que vincule el recuerdo de la masacre de los obreros bananeros en 1928 y su enseñanza con letras de sangre de no confiar en el Estado de los enemigos, con la lucha política por un alza general de salarios y contra el próximo carnaval electoral.
Pero no basta la lucha económica y política de resistencia a la explotación capitalista, lucha que por sí misma se convierte en un círculo vicioso; es necesario unirla con la lucha política revolucionaria para acabar el sistema de la explotación asalariada, puesto que si las riquezas las producen el trabajo y la naturaleza, entonces sobran los parásitos explotadores. Para lograrlo hay que seguir el ejemplo de los bolcheviques en la organización de los comunistas en un Partido cuyo programa no sea reformar el sistema de la explotación asalariada sino destruirlo junto con el Estado que lo protege; seguir el ejemplo de la unidad y lucha de los obreros en alianza con los campesinos no para defender y someterse al Estado de los capitalistas sino para derrocar con las armas su dictadura de clase y construir el nuevo poder del pueblo armado como el de los Soviets que emancipe a los explotados, expropie y someta a los explotadores.
Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)
Colombia, Diciembre 03 de 2017

lunes, 31 de julio de 2017

Revolución Obrera Edición No. 464

No. 464 La paz Santos-Farc Es la paz de los ricos Y la paz de los ricos es guerra contra el pueblo/jul. 2017


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domingo, 23 de julio de 2017

¡AVANZAR EN LA PREPARACIÓN DEL PARO NACIONAL INDEFINIDO!




Durante los meses de abril, mayo y parte de junio, el país fue sacudido por gigantescos destacamentos de trabajadores del campo y la ciudad que se lanzaron a las calles, al bloqueo y al paro indefinido; el paro de los maestros, trabajadores del Ministerio de Trabajo y del Inpec, las manifestaciones de los demás empleados estatales, los paros en Chocó y Buenaventura, los mítines, manifestaciones y bloqueos de obreros industriales y de diversas empresas en las diferentes ciudades, la lucha de los indígenas, campesinos y desplazados… todas esas manifestaciones de rebeldía obrera y popular, movilizaron más de un millón de trabajadores durante estos meses y tuvieron como blanco las promesas incumplidas por el gobierno, exigieron la devolución de tierras y la reparación a las víctimas, así como reclamaron reivindicaciones inmediatas comunes y muy sentidas por todo el pueblo trabajador, tales como empleo, salarios, educación, salud, servicios y vías de comunicación.

martes, 20 de junio de 2017

Semanario Revolucion Obrera Edición No. 463

No. 463 ¡Es hora de avanzar al paro nacional indefinido!/jun. 2017

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lunes, 12 de junio de 2017

¡Es Hora de Avanzar al PARO NACIONAL INDEFINIDO!



En estos tiempos, la burguesía y los terratenientes, clases explotadoras aliadas y apadrinadas por los saqueadores imperialistas, usan a fondo su poder económico y político, para sumir al pueblo en el sopor de la “paz social”, en el sueño de confiar su futuro inmediato a la suerte de lo que pase en la farsa electoral del 2018 y esperar pasiva y resignadamente que sus problemas los resuelvan sus propios explotadores cuya fuente de vida es succionar el sudor, sangre y desgaste de los trabajadores.
Esas clases explotadoras dominantes, desde siempre han manejado los destinos del país conduciéndolo a una profunda crisis social donde solo unos muy pocos acumulan la riqueza producida por el trabajo de la sociedad. De ahí que no escatimen esfuerzos para mantener sus privilegios: leyes y reformas anti-obreras y anti-populares que aumentan el beneficio de la explotación, leyes y códigos policiales que endurecen la dictadura de los ricos, acuerdos y componendas con los jefes colaboracionistas de partidos, guerrillas y centrales sindicales que disuaden y maniatan a los trabajadores, permanente propaganda mentirosa mediática con “bellos anuncios de grandes soluciones” que distraen a los pobres, ataques y estruendosas discusiones entre los jefes políticos de los ricos que maquillan su maridaje en la explotación y opresión del pueblo, y corrupción generalizada que saquea empresas estatales y los fondos destinados al gasto social.
Por esto y contra esto el pueblo lucha y se levanta como ejemplarmente lo ha hecho durante años y lo demuestra ahora en contundentes Paros Indefinidos de regiones enteras y de sindicatos nacionales, haciendo añicos la baratija de la “paz social” y la tramoya de las “mesas de trabajo” convertidas por años en murallas de contención para enfriar y disuadir la lucha masiva y directa de los trabajadores.
Contra la rendición y sumisión de los jefes guerrilleros secundados por los jefes políticos de los partidos pequeñoburgueses y por los jefes vende-obreros de las centrales sindicales, las masas del pueblo han respondido en los Paros Indefinidos con el elocuente e inspirador grito de combate: ¡EL PUEBLO NO SE RINDE CARAJO!
Contra la perversa costumbre de abortar los Paros y reducirlos a “mesas privadas de concertación”, el pueblo y las bases de los sindicatos han impuesto el carácter Masivo e Indefinido de los Paros; por la fuerza han suprimido la nefasta condición de “levantarlos” para discutir las reivindicaciones; y con las cámaras de los celulares de todo mundo han vigilado de cerca las negociaciones.
Los Paros Indefinidos de grandes masas de la población, no son otra cosa que expresiones concretas de la tendencia objetiva de la sociedad hacia una GRAN HUELGA POLÍTICA DE MASAS donde todo el pueblo usando la fuerza de paralizar las actividades económicas, arranque directamente al Estado las reivindicaciones inmediatas más sentidas, gane en conciencia y en la organización independiente de sus filas, asuma formas de lucha política más radicales bajo la dirección de un Partido de vanguardia del proletariado, para preparar y asumir en sus propias manos la única solución radical y definitiva de los problemas del pueblo colombiano: LA INSURRECCIÓN ARMADA Y LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA que destruyan hasta los cimientos el poder político y económico de los explotadores y den paso a un nuevo Estado y Gobierno de los trabajadores.
No obstante que, con los Paros Indefinidos actuales se conquisten importantes reivindicaciones locales y sectoriales, sigue siendo necesaria UNA GRAN HUELGA POLÍTICA DE MASAS en todo el país, para exigir soluciones a las necesidades inmediatas, ya no solo de una clase, o de un sector de clase, o de una región, sino de todo el pueblo colombiano, como son una alza general de salarios, desprivatización de la salud y la educación, cese del terrorismo de Estado y de la guerra contra el pueblo, indemnización y reparación a las víctimas y desplazados, y otras más, bien expresadas en la PLATAFORMA DE LUCHA DEL PUEBLO COLOMBIANO propuesta por los Comités de Lucha.
Si los obreros, los campesinos, los pequeños y medianos propietarios de la ciudad, los desplazados y desempleados, los maestros y estudiantes, los pobladores de la ciudad y del campo, si todos ellos tienen grandes problemas comunes, deben librar una gran lucha común, organizando como paso inmediato la realización de un PARO NACIONAL INDEFINIDO en el segundo semestre de este año 2017, para aprovechar el empuje actual del movimiento de masas y sacarle partido a las fuertes contradicciones entre los explotadores que los dividen y debilitan su gobierno. Los recientes Paros Indefinidos de regiones enteras y sindicatos nacionales son ya de hecho, formas concretas de preparar y avanzar hacia el PARO NACIONAL INDEFINIDO, como también lo son la adhesión de otros sectores, la solidaridad de los demás trabajadores, las asonadas simultaneas en poblaciones de la costa norte, y los anhelos de muchos trabajadores de acudir a la huelga como forma de lucha efectiva para exigir y hacer respetar sus derechos.
La heroica y extraordinaria actuación de las masas más pobres de la población en los Paros Indefinidos, constituye la FUERZA poderosa para avanzar al PARO NACIONAL INDEFINIDO, porque su empuje y movimiento tiene como base las profundas contradicciones de clase de la sociedad, contradicciones antagónicas, irreconciliables, ajenas y diametralmente opuestas a la “paz social”, por ser entre las masas del pueblo explotado y sus explotadores, entre las masas del pueblo oprimido y sus opresores.
Pero también es cierto que avanzar al PARO NACIONAL INDEFINIDO tiene su principal DEBILIDAD en la falta de unidad del pueblo colombiano alrededor de una única PLATAFORMA DE LUCHA que junte en una sola batalla sus combates aislados y dispersos, identifique claramente a sus amigos y enemigos, recoja sus verdaderas reivindicaciones acogiendo el camino de la lucha masiva directa para conquistarlas y rechace sin reservas la ilusión de resolverlas por la vía electoral o en el espejismo de la “paz social”. Una Plataforma así, no puede ser impuesta desde arriba, sino debatida y aprobada por las masas mismas, bien sea en Asambleas Populares o en Encuentros regionales y nacionales.
Y es aquí donde la debilidad se transforma en PELIGRO porque nuevamente ha salido de las catacumbas la momia del Comando Nacional Unitario a hacer su trabajo: tomar la batuta del Paro Cívico Nacional para desinflar y abortar el PARO NACIONAL INDEFINIDO. Hace dos años prestó ese nefasto servicio a los explotadores, convirtiendo el justo deseo de las asambleas y manifestaciones populares en una blandengue jornada de desfiles para presentarle al Gobierno de Santos un “Pliego Nacional de respetuosas solicitudes” a tramitar en la cueva de ladrones del Congreso. El Comando Nacional Unitario es un peligro real, un palo en la rueda del PARO NACIONAL INDEFINIDO, porque el historial de sus jefes es de traiciones, entregas y componendas con los enemigos del pueblo. Porque ya confesaron abiertamente su compromiso con la reelección de Santos, porque están casados con la trampa de la “paz social”, porque ya están en campaña politiquera para las elecciones del 2018 y necesitan pescar votos entre los trabajadores. De ahí que los encuentros y actividades que han convocado en preparación de un Paro Cívico Nacional, deben ser aprovechados por las bases, activistas y revolucionarios, para combatir y denunciar todo intento de convertir la lucha del pueblo en púlpito de politiquería, en cánticos a la paz con los enemigos y en propaganda para la farsa electoral. Lo que el pueblo necesita es un PARO NACIONAL INDEFINIDO.
Comité Ejecutivo – Unión Obrera Comunista (mlm)

lunes, 5 de junio de 2017

La fotografía: arma del periodismo revolucionario



Yevgeny Khaldei, fue soldado y fotógrafo, periodista y revolucionario. En el campo de la fotografía son conocidas sus imágenes de la Segunda Guerra Mundial, las cuales tomó mientras que también lleva un arma y entraba en combate. Khaldei, fotografió mujeres soviéticas que eran pilotos y francotiradores; judíos liberados de los guetos; hombres y mujeres acarreando sus escasas pertenencias fuera de las casas bombardeadas y oficiales nazis que mataron a sus familias y se suicidaron antes que caer en manos del Ejército Rojo.