martes, 16 de octubre de 2018

PALMA ABONADA CON SANGRE

En febrero de 1997 estruendosos bombardeos sobre la región del río Cacarica al norte del Chocó, anunciaron el inicio de una campaña a sangre y fuego en los territorios de las comunidades negras. Fue la “Operación Génesis” conjunta entre la Brigada XVII del ejército y las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, comandada concertadamente entre el general Rito Alejo del Río y el jefe paramilitar Vicente Castaño. Con el pretexto político, de “combatir la subversión” del frente 57 de las Farc, militares y paramilitares tomaron control de las cuencas de los ríos Cacarica, Salaquí y Truandó en el municipio Ríosucio (Chocó), y en Carmen del Darién, bajo Atrato chocoano, de las cuencas de los ríos Jiguamiandó y Curvaradó.

La “Operación Génesis” fue el inicio de una campaña de terror para expulsar a las comunidades raizales, en la cual bastaba señalarlas de “colaboradores de la guerrilla” para declararlas objetivo militar, procediendo a la destrucción de sembrados, quema de viviendas, asesinato de líderes, amenazas, hostigamiento, retenes, bloqueo de alimentos. Una campaña de terror finca por finca, parcela por parcela, con el macabro mensaje de “necesitamos su tierra, o vende y se va, o no vende y será su viuda la que venderá”. Una campaña de terror en los municipios refugio de los desplazados, con amenazas, intimidación y amedrentamiento directamente por los paramilitares para impedir su retorno, al tiempo que aparecían “comisionistas” ofreciendo comprar las tierras a precios de bicoca.

Tal era un nuevo episodio de la sanguinaria guerra contra el pueblo colombiano, que desde 1980 tiñó con su estela de sangre, destierro y desolación vastos territorios del país, guerra reaccionaria que bajo el parapeto político de “luchar contra la subversión”, ocultó y sigue ocultando los intereses económicos de las clases dominantes.

En efecto, mientras la “Operación Génesis” y su consiguiente campaña de terror en el Chocó, ocupó el escenario del teatro de guerra con actores militares, paramilitares y guerrilleros, detrás de bastidores actuaban los mecenas de la matanza, los financiadores del desplazamiento, los beneficiarios de la expropiación ¡los empresarios de la Palma Africana!

Y no fue como lo interpretan los juicios en las Cortes o los historiadores y politólogos de pacotilla, sirvientes del capital, quienes afirman que “los empresarios adhirieron a los proyectos económicos palmeros de los paramilitares”. Fue una atroz concertación entre empresarios capitalistas, políticos gobernantes, militares y paramilitares, todos como parte y a la vez cobijados por la protección del Estado y sus instituciones, para abrirle paso a la agricultura empresarial de la Palma Africana en el Chocó, abonada con sangre campesina, cultivada por el sudor y sangre obrera cuya superexplotación asalariada de su fuerza de trabajo revela que la renta extraordinaria de la tierra en las plantaciones de palma, es una renta capitalista, es plusvalía que brinda ganancia al burgués, renta al terrateniente e intereses al banquero.

sábado, 13 de octubre de 2018

¡Condenamos las detenciones ilegales de activistas sociales y las falsas acusaciones montadas contra ellos!


¡Construyamos un movimiento popular nacional contra el fascismo hindú brahmánico!

Declaración de Prensa del Vocero del Partido Comunista de la India (maoísta
18 de septiembre de 2018


La declaración de prensa del vocero del Partido Comunista de la India (Maoísta) es una denuncia rechazando un montaje judicial contra activistas de derechos humanos e intelectuales y llamando a las masas populares a la lucha. Declaración que publicamos como parte de la campaña internacional de apoyo a la Revolución en la India promovida por el Comité Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en la India – CIAGPI.
El impetuoso avance de la Guerra Popular en la India ha despertado el odio de las reaccionarias clases dominantes y sus socios imperialistas que intentan frenarla por todos los medios, recurriendo a las masacres, al asesinato selectivo de dirigentes y a la incriminación y encarcelamiento de activistas e intelectuales revolucionarios que se opone al régimen. No muy distinto de lo que pasa en Colombia donde el gobierno acusa la protesta popular de ser financiada por narcotraficantes y grupos criminales, donde se asesinan dirigentes sociales, se persigue, encarcela y se hacen montajes judiciales contra quienes se oponen a los planes de los explotadores.
El artículo fue tomado del blog Dazibao Rojo, la traducción al español es de Revolución Obrera.


Desde el 6 de junio de 2018, acusados de conspiración por los eventos de Bhima Koregaon, la policía de Pune comenzó a arrestar intelectuales en todo el país. Sudhir Dawle, Rona Wilson, Surendra Gadling, Shoma Senand Mahesh Raut fueron arrestados. En la segunda ola de arrestos, el 28 de agosto, Varavara Rao, Vernon Gonzalves, Arun Ironworks, Gautam Navalakha y Sudha Bhardwaj fueron sacados de sus hogares, acusándolos del mismo cargo de conspiración. La policía también irrumpió en las casas del profesor Anand Teltumbde (en Goa), K.Satyanarayana, los periodistas Kranthi y Kurmanath (en Hydeabad) y el Padre Stan Swamy (en Ranchi).

Los verdaderos perpetradores de la violencia del 1 de enero de 2018 en Bhima Koregaon (Shambhaji Bhide, a quien Narendra Modi llama Guruji y Milind Egbote) siguen libres y nunca fueron tocados por la policía en Pune ni por el gobierno de Maharashtra.

NI PAZ PARA EL PUEBLO, NI TIERRA PARA LOS DESPLAZADOS, NI REPARACIÓN PARA LAS VÍCTIMAS


Contrariando los falsos cantos a la paz de los ricos, el proletariado revolucionario denunció desde el principio mismo, tanto el carácter reaccionario de la guerra que se vive en Colombia desde los años 80, una guerra por la renta extraordinaria del suelo que brinda la explotación del trabajo asalariado en las zonas mineras y petroleras, en las plantaciones de coca, amapola, palma africana, caucho… como el carácter de los “acuerdos de paz” entre el Gobierno y los jefes de las Farc cuya esencia política fue la legalización del despojo violento de millones de hectáreas que se convirtieron en propiedad privada de los grandes monopolios capitalistas e imperialistas a quienes el Gobierno reconoce como “compradores de buena fe” y cuya esencia económica, es garantizar la expansión de la agricultura empresarial que al profundizar el desarrollo capitalista en el campo colombiano, se traduce en ruina del campesinado, más despoblamiento del campo y ampliación de la esclavitud asalariada.

También el proletariado revolucionario denunció que la tierra prometida en la “reforma rural integral”, supuestamente para la restitución y reparación a las víctimas, y para el campesinado parcelario, era un espejismo y una bicoca para guardar la apariencia “humanitaria” del “acuerdo”, porque cuando más, a los campesinos arruinados y a los jornaleros agrícolas se les confina en miserables zonas aledañas a las grandes explotaciones agroindustriales, donde la mano de obra asalariada esté concentrada y disponible para su explotación capitalista en las nuevas fábricas y plantaciones de la agricultura empresarial.

Asimismo, y contra la algarabía de los reaccionarios y sus secuaces de los partidos de la falsa izquierda y el reformismo, con sus llamados a la paz social, los comunistas advirtieron no solo el engaño de los “acuerdos de paz”, la burla orquestada contra los campesinos despojados, sino además la continuidad de la guerra contra el pueblo.
Todas estas verdades fueron proclamadas desde el número 1 de Revolución Obrera en 1998 y el análisis de la evolución de los hechos ha sido sistemático en estos 20 años, siendo el más reciente, el hecho en el Documento de la XI Asamblea “Situación Actual Táctica Revolucionaria y Tareas de los Comunistas” de agosto de 2017, actualizado luego en la IV Reunión Plenaria del Comité de Dirección en enero de 2018.

Hoy, desarmadas y desmovilizadas las estructuras más importantes de las guerrillas de las Farc, es un hecho comprobado no solo el carácter burgués de su guerra desde los años 80, que algunos testarudamente siguen defendiendo como “insurgente”, sino además el carácter reaccionario de los “acuerdos de paz”, donde el resultado final fue, no la tierra para los campesinos, sino la legalización de su apropiación por los grandes burgueses y terratenientes despojadores.

lunes, 8 de octubre de 2018

LA JEP ES JUSTICIA BURGUESA EN FAVOR DE LOS GENOCIDAS


Si la esencia del Acuerdo de Paz fue, en lo económico, garantizar la expansión de la agricultura empresarial, esto es, aumentar la ruina de los campesinos; y en lo político, legalizar el botín de tierras de los despojadores, o sea, legitimar la expropiación de los desplazados condenados a un destierro sin retorno… no es entonces de extrañar que la Justicia Especial para la Paz – JEP deba servir a tan infames acuerdos. De ello, dan cuenta las artimañas leguleyas de los “compradores de buena fe”, las fofas leyes de “restitución y reparación a las víctimas”, y el “trato especial” a los sanguinarios asesinos del pueblo.

En lo referente a este “trato especial” a los criminales de guerra, los defensores burgueses y pequeñoburgueses del Acuerdo de Paz, glorifican el “gran logro” de la justicia especial. Que los burgueses alaben su justicia es apenas una derivación de la hipocresía de su democracia. Pero que los pequeñoburgueses se sumen a ese coro de aplausos y llamen a los obreros a acompañarlos, es una perversa contribución a que los opresores sigan engañando al pueblo con la prédica de confiar en la justicia burguesa, es ocultarle a los trabajadores la catadura de los tribunales incluida la JEP, de los jueces y las leyes, instituciones todas del Estado dictatorial de los capitalistas, al servicio de la defensa de sus intereses de clase, y en el caso de la JEP, dóciles instrumentos del acuerdo de mano blanda con los sanguinarios expropiadores, incluidos los jefes guerrilleros, en pago por haber facilitado la legitimación del despojo a los campesinos.

Por su parte, la caterva reaccionaria uribista, lanza rayos y centellas contra la JEP dizque por alivianar las penas de los criminales jefes de las Farc, pero calla ante el beneficio que recibirán sus generales y comandantes militares y paramilitares, jefes troperos del genocidio, al mando en la perpetración de las masacres, en la desaparición y ejecución extrajudicial de civiles.

domingo, 16 de septiembre de 2018

UNA ACUSACIÓN VIL Y MONSTRUOSA


“Los dineros ilícitos corrompen y financian la protesta social” dijo el chafarote Ministro de Defensa Guillermo Botero en el Congreso de Confecámaras. Una declaración vil y monstruosa de un enemigo del pueblo colombiano que ya había vociferado sobre “regular la protesta social”. Por su parte el títere presidente Duque “suaviza” la declaración de su ministro alegando que a él le “complace el diálogo social” pero que “la protesta social tiene que hacerse con apego a la ley”; es decir, no hacerse. No son dos discursos distintos como interpretan los esperanzados en la democracia burguesa, sino las dos caras de la misma dictadura criminal de los explotadores.

La del ministro es una acusación vil que concentra todo el odio de clase de los ricos explotadores contra los explotados que no se resignan a ser reducidos a la condición de esclavos y de parias.

Es una acusación monstruosa con la cual las clases parásitas pretenden convertir en criminales las organizaciones legítimas del pueblo, cansado ya de tantos atropellos y dispuesto a batallar por todo cuanto le pertenece.

Es una declaración de guerra a las organizaciones obreras, campesinas y populares y a su lucha, que pone a los trabajadores de cara a la cruda realidad de enfrentar la persecución de sus organizaciones y la criminalización de sus actividades, con las cuales los capitalistas justifican las masacres y el asesinato de sus dirigentes. Un viejo y trillado argumento reaccionario de los ejecutores de la dictadura burguesa para aplastar la justa rebelión de los oprimidos.

Es una declaración que debe ser rechazada y enfrentada con mayor organización y más contundentes movilizaciones como enseña la historia de la lucha. No son los “debates de control político” en el establo parlamentario de la llamada “oposición”, sino la lucha revolucionaria en las calles, la que frenará el terrorismo de Estado y las pretensiones de los explotadores. ¡Los obreros y campesinos nada pueden esperar de sus enemigos y por eso deben defender y conquistar la libertad y el derecho de organización, movilización y protesta ejerciéndolos en los hechos!

Los criminales no son los obreros y campesinos que “ganan el pan con el sudor de su frente” y por eso no solo tienen el derecho a exigir mejores condiciones de existencia mediante la protesta sino el legítimo derecho a rebelarse contra el orden social existente. Los criminales son la minoría de ricos parásitos, los gobernantes ahítos y toda la burocracia cebada con el trabajo de millones de obreros y campesinos. Los criminales son los burgueses y terratenientes, socios del imperialismo que se enriquecen con la explotación de los trabajadores y del lucrativo negocio de la producción y el tráfico de psicotrópicos cuyos “dineros ilícitos” además de ser “lavados” en los bancos y el contrabando, también sirven para financiar la matanza de líderes sociales.

Quienes sostienen la sociedad con su trabajo no son una masa servil y cobarde, sino la fuerza social más poderosa y sana, que debe sentirse orgullosa de su papel en la sociedad y hacer valer esa condición con su organización independiente del Estado y los politiqueros, y con su movilización revolucionaria para hacer valer su fuerza poderosa.

¡El derecho a la protesta social de los oprimidos no se mendiga a los opresores, se conquista ejerciéndola de hecho!

El proletariado revolucionario llama a los obreros, campesinos y en general a las masas populares a la lucha revolucionaria en defensa de sus organizaciones y de su derecho a exigir sus demandas con la protesta y la movilización, con el Paro Nacional Indefinido y la Huelga Política de Masas.

Llama al pueblo colombiano rebelarse y a destruir el Estado de las clases parásitas, esa máquina criminal que no es imparcial ni está por encima de las clases, ni al margen de su lucha como pregonan los falsos amigos del pueblo.

Esta es la verdad que deben conocer todos los trabajadores: en Colombia, el Estado es de carácter burgués, está en manos de la burguesía, los terratenientes y sus socios imperialistas, como máquina de opresión y dominación al servicio exclusivo de sus intereses de clase, y como arma de explotación de las clases oprimidas. Es un Estado burgués terrateniente y proimperialista, que durante toda su existencia ha utilizado la violencia reaccionaria para defender los intereses de clase de una minoría explotadora y ha ahogado en sangre todo grito de rebeldía de las masas trabajadoras.

Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)

martes, 4 de septiembre de 2018

ASESINOS COMO McCAIN SON HÉROES PARA LOS IMPERIALISTAS


La burguesía imperialista yanqui y su gobierno reaccionario han sepultado al senador McCain con honores de héroe nacional, por haber sido un soldado del sanguinario ejército de Estados Unidos portador de destrucción, despojo y muerte para los pueblos del mundo.

En la guerra imperialista contra Vietnam, Laos y Camboya entre 1955 y 1975, el ejército yanqui metió sus garras atroces en defensa del títere régimen en Vietnam del Sur, lo cual le costó una estruendosa y humillante derrota.

Una guerra injusta y reaccionaria durante la cual los imperialistas autoproclamados “salvadores y protectores humanitarios del mundo”, lanzaron sobre tres pequeños países de Indochina 7,8 millones de toneladas de bombas, el equivalente al doble de las toneladas de bombas descargadas sobre Europa y el Pacífico por Estados Unidos y Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial.

Los imperialistas que hoy rasgan sus vestiduras ante el uso de armas químicas y de destrucción masiva, convirtieron a Vietnam en el país más bombardeado de la historia, usando además napalm y fósforo para convertir en hogueras y quemar enteras pequeñas aldeas con sus pobladores, cultivos y bosques.

Ni siquiera se sabe con exactitud la cifra de la matanza. Entre 3.8 y 5.7 millones se calculan los muertos en esa guerra, donde uno de los bombarderos fue piloteado por John McCain. Por eso los imperialistas lo consideran héroe nacional.

La guerra imperialista de Vietnam, por ser injusta y reaccionaria, fue enfrentada por los pueblos de Indochina —los verdaderos héroes en la historia— por las guerrillas comunistas y revolucionarias del Viet Cong, los Khamers Rojos y el Pathet Lao, y por el rechazo de los pueblos del mundo incluido el propio de Estados Unidos.

La guerra imperialista de Vietnam fue transformada en una guerra revolucionaria de liberación nacional, que demostró el poder de la guerra popular capaz de derrotar máquinas de guerra tan poderosas como la del ejército yanqui que tuvo 58.000 bajas y miles de trastornados mentales por la derrota en 1975 cuando les tocó abandonar los territorios ocupados con el rabo entre las piernas, desesperados matándose entre ellos mismos por un lugar en las naves dispuestas para la huída.

El soldadito McCain corrió con la suerte de quedar vivo y llevado prisionero luego de ser derribado de su avión durante un bombardeo. Para los pueblos del mundo McCain no es un héroe sino un criminal de guerra y un odiado enemigo.

¡Vivan las guerras populares contra los imperialistas y sus cómplices reaccionarios!

sábado, 1 de septiembre de 2018

¡NO MÁS DISTRACCIONES ELECTORERAS!

¡A PREPARAR EL PARO NACIONAL INDEFINIDO!


Con regocijo los promotores y acólitos de la Consulta Anticorrupción celebran que hayan logrado casi 12 millones de votos el 26 de agosto. Sin duda se trata de un triunfo de los politiqueros en campaña para las elecciones locales del año entrante, pero no de un triunfo contra la corrupción pues como instrumento para combatirla, la Consulta era inocua.

Que la Consulta era una burla de los corruptos y los politiqueros para desviar la atención del pueblo de sus problemas más importantes, lo demostró el sainete de los corruptos uribistas, dirigidos por un capo cuya protección vitalicia estatal le cuesta al erario la friolera de 1.551 millones de pesos mensuales, pero tuvo la desvergüenza de armar un escándalo hipócrita sobre el costo de la Consulta que ellos mismos aprobaron; así mismo, mientras el títere presidente por un lado invitaba a votar la Consulta, por el otro, presentaba un proyecto de ley agrandando las leyes anticorrupción, caso de los puntos 2 al 6 de la Consulta que ya existen pero son letra muerta.

También se puede observar la burla en uno de los tantos casos sonados en estos días: la captura por corrupción de dos dirigentes del Partido Verde, principal promotor de la consulta; se trata de Carlos Sterling y Oscar Urueña, concejal de Neiva y diputado del Huila respectivamente; Urueña, protagonista de la Consulta Anticorrupción en la región, fue quien acordó con José Hildebrán Perdomo, Heidy Lorena Sánchez y el empresario René Cantillo comprar los concejales de Neiva y asegurar así la “elección” de Perdomo a la Contraloría y de Sánchez a la Personería, como en efecto sucedió. Pero este es apenas un caso minúsculo, por cuanto todas las instituciones del Estado y las instituciones privadas de los capitalistas están podridas hasta los tuétanos y no tienen remedio porque la corrupción está en la naturaleza del sistema.