lunes, 18 de junio de 2018

¡TRIUNFÓ LA DEMOCRACIA DE LOS RICOS, HAY QUE SEGUIR ENFRENTANDO SU DICTADURA!

EDITORIAL

Terminada la segunda vuelta de las elecciones que entregó la presidencia a Iván Duque, el presidente Santos, el candidato Petro y todos los voceros y jefes de los partidos politiqueros aplauden el triunfo de la democracia; todos aceptan y saludan el triunfo del uribismo e incluso algunos, como Timochenko el jefe de la FARC, se arrastran serviles mostrando su apoyo al nuevo mandatario, rogándole grandeza.
Triunfó la democracia de los explotadores que pusieron en el gobierno a uno de los mejores intérpretes del plan ya acordado por los dueños del país y consignado en la Agenda Empresarial que regirá los destinos de Colombia durante los próximos años si el pueblo lo permite. Terminado el carnaval de la democracia burguesa, el nuevo gobernante, a quien montó por apoyo unánime el Consejo Gremial, se apresta a ejercer la sanguinaria dictadura de la minoría parásita, y lo hará con todo el poder del Estado si el pueblo lo permite.
Los jefes de los partidos politiqueros de la pequeña burguesía y el oportunismo coludidos en la campaña de Gustavo Petro, no se sienten derrotados porque el número de votantes superó las cifras históricas de esa izquierda que le sirve a la derecha desde la oposición gubernamental, para legitimar y darle la apariencia democrática a la dictadura de los explotadores. Esos que se dicen la esperanza del pueblo desde ya se aprestan a darle continuidad a la parafernalia de las elecciones regionales con miras a “ser gobierno” en las próximas presidenciales. Mientras tanto, la base engañada siente la frustración del sueño truncado ante un anhelo sincero pero ingenuo porque el cambio no puede conseguirse en las urnas, ni con las reglas impuestas por los dueños del país, ni dependiendo de esos dirigentes que, en última instancia, defienden la institucionalidad y la explotación.
En vano se regocijan los de arriba, los politiqueros y publicitas al servicio de la explotación argumentando la derrota de la abstención electoral histórica del pueblo colombiano; les parece poco que a pesar del bombardeo sistemático para que salieran a las urnas, casi la mitad de los colombianos se negaran en abierto rechazo a la farsa de su mutilada y falsa democracia.
¡Triunfó la democracia de los ricos, ahora hay que enfrentar su dictadura! Y como se insistió desde este medio, advirtiendo que ganara quien ganara los obreros y campesinos estaban obligados a luchar, es hora de unir y generalizar los combates para impedir que los capitalistas impongan las medidas antiobreras y antipopulares ordenadas por lo grandes monopolios y el imperialismo.
Pasó la feria de las promesas y los sueños, ahora sigue el circo del mundial de futbol, pero nada de esto impedirá que el pueblo se vea obligado a enfrentar las realidades del hambre y la miseria, de la tercerización y la rebaja del salario, del robo de las pensiones, del deterioro de la salud, de la privatización de la salud, de la entrega del país a los imperialistas, de la destrucción de la naturaleza, del terrorismo de Estado y la criminalización de la protesta popular… todo esto hará crecer el odio espontáneo de las amplias masas del pueblo, de los trabajadores asalariados superexplotados, de los campesinos, desplazados y víctimas de la guerra a quienes no queda más camino que la movilización en huelgas políticas de masas, porque a pesar del veneno ideológico de la “paz social”, a pesar del poder represivo reaccionario de las clases dominantes y contra sus deseos de explotar a los trabajadores sin resistencia ni rebelión, se alza la lucha de clases y los odios de clase como ley objetiva ajena a la voluntad de las clases, fortalecida por las fuerzas provenientes de la pavorosa crisis social.
Pasó la euforia de la esperanza en el Estado y los politiqueros, ahora hay que confiar en las propias fuerzas del pueblo trabajador para unir y generalizar las huelgas económicas, los bloqueos, las asonadas y las huelgas políticas de masas, aprovechando la división de las clases dominantes ocasionada por la crisis económica. Sí existe la esperanza, pero no la de las urnas pregonada por los reformistas, sino la de la confrontación en las calles porque el terreno está abonado para canalizar la rebeldía y la lucha inmediata de los obreros y campesinos en la perspectiva de la lucha política revolucionaria que eche a tierra todo el poder político y económico de las clases dominantes opresoras y explotadoras.
Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)

Junio 18 de 2018

domingo, 17 de junio de 2018

SOLO UN NUEVO TIPO DE ESTADO PUEDE ACABAR LA CORRUPCIÓN



Los frecuentes escándalos de corrupción y el repudio general a esta lacra del Estado obligaron a los candidatos presidenciales a pronunciarse y a prometer medidas para evitarla; sin embargo sus propuestas no tendrán éxito porque acabarla no depende de los buenos deseos ya que es un mal propio del sistema capitalista.

Que el representante de los sectores más corruptos y bandidos de las clases dominantes como Iván Duque se haya convertido en enemigo acérrimo de la corrupción no deja duda de la demagogia politiquera para ganar incautos; que las huestes del bandidaje en el establo parlamentario se hayan puesto de acuerdo en los últimos días para darle curso a la consulta anticorrupción no deja duda que se trata de un truco electorero; que el candidato Gustavo Petro se comprometa en una cruzada anticorrupción solo expresa las buenas intenciones de la pequeña burguesía de remendar la podrida democracia burguesa poniéndole curas.

Todos los planes de lucha contra la corrupción, incluida la consulta aprobada recientemente por los mayores representantes de la corrupción (más de la mitad del Congreso investigada o vinculada a casos de corrupción), no pueden ser efectivos porque son demagogia o cuando más solo se proponen mitigar las consecuencias sin tocar las causas y la raíz de un problema creado por el apetito de la ganancia capitalista; el capital no tiene escrúpulos ni puede corregirse su naturaleza corrupta. ¡El capitalismo no puede combatir la corrupción porque la corrupción es el sistema!

El próximo presidente, sea Petro o Duque tendrá que pegar a la teta del Estado a sus colaboradores, familiares, amigos y financiadores de su campañas; los monopolios seguirán sobornando para conseguir contratos, a la vez que continuarán los desfalcos y las contrataciones fraudulentas en todos los entes estatales, incluso en los llamados entes de control.

La única forma de acabar con la corrupción es acabar con el sistema, empezando por destruir la máquina burocrático-militar del Estado burgués, encarnación de la corrupción; demolerlo con todo su ejército de burócratas y parlamentarios ladrones, con todos sus ministerios y fuerzas militares, con todo su aparato de jueces y carceleros, con todas las concesiones a los curas y pastores amamantados por el erario. A grandes males grandes remedios, dice el adagio popular, y el único gran remedio para acabar de raíz la corrupción es depositar en el pueblo el ejercicio directo del poder:

·    Asambleas populares legislativas y ejecutivas al mismo tiempo para acabar con los parlanchines corruptos del congreso.

·    Todos los funcionarios del Estado deben ser elegibles y removibles en cualquier momento. El que no sirva que no estorbe.

·    Todos los funcionarios estatales no deben ganar un salario mayor al de un trabajador común. Nadie tiene derecho a privilegio alguno.

·      Control directo de los funcionarios del Estado por el pueblo armado para garantizar el cumplimiento de sus decisiones.

miércoles, 13 de junio de 2018

LAS ELECCIONES Y LA LUCHA DE CLASES


En el intento vano por ocultar la contradicción principal de la sociedad, que enfrenta a la burguesía y al proletariado, desde la campaña de Duque se plantea como propósito acabar con los odios y la lucha de clases que según él, Petro representa, y el último se esfuerza por demostrar que no es partidario de la lucha de clases sino, por el contrario, de conciliar los odios de clase. Y la verdad es que Duque defiende abiertamente a los explotadores, incluidos los sectores de la mafia y el paramilitarismo, y Petro solo quiere humanizar la explotación; por consiguiente sus divergencias son de orden secundario puesto que ambos defienden la propiedad privada y la explotación asalariada como explícitamente confiesan.


Influidos por la falsa polarización, confundidos por los partidos oportunistas y con la intención de oponerse a la facción más reaccionaria de las clases dominantes, un sector importante de la juventud, de obreros y de campesinos apoyan al candidato Petro quien promete hacer algunos remiendos a los males sociales pero sin tocar su causa más profunda. Sin embargo, para no ser engañados por los discursos de sus enemigos y falsos amigos, para no verse burlados por las clases defensoras de la putrefacción que carcome la sociedad colombiana deben saber que la alharaca de acabar con los odios y la lucha de clases es un imposible; por el contrario, el gobierno del próximo presidente atizará la lucha de clases, como indica la Agenda Empresarial de los gremios económicos que será el programa real del próximo mandatario, sea Duque o Petro; tal agenda es una declaración de guerra contra la clase obrera y los campesinos pobres, como ya se denunció en este medio (ver Contra la farsa electoral y el plan de gobierno de los explotadores) y se resume a continuación:

En cuanto a la tributación el plan busca ampliar el IVA a todos los productos; imponer la renta progresiva para quienes devenguen más de 2,5 salarios mínimos y gravar las pensiones de más de 6 salarios mínimos; lo cual significa en términos concretos rebajar por la vía fiscal el salario real de los trabajadores.
Por otro lado, se propone ajustar la legislación laboral para generalizar la tercerización laboral; ampliar la brecha entre el salario mínimo y el salario medio (rebajar aún más el salario mínimo); abolir la estabilidad laboral reforzada, dándoles a los explotadores autonomía para contratar y despedir a los trabajadores lisiados en la producción; eliminar el pago de incapacidades por enfermedad común, y cargarle al Estado las enfermedades de alto costo. Tales medidas significan generalizar la inestabilidad laboral, desechar a los trabajadores enfermos sin reparación alguna, no pago de incapacidades, y de conjunto son una rebaja general del salario.
Acompañado de estos despropósitos va el aumento de la edad de jubilación, igualarla para hombres mujeres y terminar de privatizar el régimen público pensional.
El plan se propone además eliminar las obligaciones patronales para salud, ICBF, Sena y cajas de compensación familiar; rebajar la tributación de los grandes capitalistas; adecuar la educación poniéndola al servicio directo de la producción generalizando la educación técnica y la enseñanza del inglés; adecuar el sistema de transporte a la necesidades del capital e inversión en el mismo, complementando e integrando el de carreteras, con el fluvial y el férreo; dar un nuevo impulso a las Tecnologías de Información y Comunicación – TIC vinculándolas a todos los procesos: producción, tributación, transporte, comercio, exportación...
En cuanto al agro, sobre la base del acuerdo con los jefes de las Farc, cuya esencia es la legalización del despojo, propone quitar los obstáculos para legitimar la propiedad de los beneficiarios de la guerra contra el pueblo, tanto de los predios supuestamente adquiridos de buena fe por los grandes capitalistas en las zonas donde ocurrieron masacres, como los terrenos baldíos conseguidos por los capitalistas fuera de programas de reforma agraria, así como quitar los obstáculos legales en materia ambiental para la libre explotación del suelo. Y para darle un nuevo impulso al desarrollo del capitalismo en el campo, se propone "acelerar el desarrollo sin ampliar la frontera agrícola", habilitando para la producción agrícola gran parte de la tierra hoy dedicada a la ganadería y mediante el desarrollo de infraestructura de drenaje y riego, entre otras; a la vez disminuir la cantidad de hectáreas de las Unidades Agrícolas Familiares – UAF, de tal forma que garanticen mano de obra barata para la grandes plantaciones agroindustriales; como complemento, no legalizar la propiedad de los segundos ocupantes de las tierras usurpadas por las Farc. Y de remate, acabar con las consultas populares que limitan la libre explotación del suelo y la destrucción de la naturaleza.

miércoles, 6 de junio de 2018

REGODEANDO CON LA FARSA






Aprovechando el ingenio característico del pueblo colombiano, damos publicidad a algunos mensajes de nuestros amigos en los medios digitales.

ENTRE LA PESTE Y LA MALARIA

Saben que en cuanto a tibiezas se trata, creo que hay una confusión entre el contenido y la forma:
Fajardo muestra una forma desesperadamente indecisa, no me lo imagino decretando y explicando la subida del 4% de salario mínimo en diciembre con ese habladito mar…, pero su contenido económico no es tibio ni mucho menos, es más de lo mismo.

Petro por su parte, se pinta de izquierda y como cosa muy diferente, pero en el trasfondo económico es el más tibio de todos: no le gustan los excesos del capitalismo, pero busca promover la "sociedad de clase media", es decir, la competencia de capitales, que es la madre de la acumulación de grandes capitales.

Fajardo se hace el tibio y no lo es; Petro se hace el radical y es bien tibio. Ambos le siguen el juego al sistema y ninguno de los dos sirve.

De "el Duque" no hablo porque está montado en el caballo y no hay duda de que su gobierno será la peor enfermedad que nos deje esta "fiesta democrática".
Como siempre, eligiendo entre la peste y la malaria.

martes, 5 de junio de 2018

¡NO VOTAR! ¡LUCHAR! ¡LUCHAR! ¡LUCHAR!



EL PUEBLO NO ESTÁ OBLIGADO A ESCOGER ENTRE LA PESTE Y LA MALARIA
Después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el gobierno, los partidos politiqueros, los empresarios y sus medios de comunicación, imploran al pueblo que vaya a votar. Los ricos saben que el presidente no lo eligen las clases trabajadoras porque a excepción de opinar en las redes sociales no tienen poder económico para usar los grandes medios de comunicación, ni para contratar encuestas y hacer propaganda día y noche, ni para controlar las instituciones electorales, ni para inducir a la gente con ofrecimientos económicos y cargos políticos o por la fuerza de las armas a votar por determinado candidato. Ese poder solamente lo tienen las clases económicamente dominantes que en Colombia son dueñas de los bancos, las industrias, las tierras, en pocas palabras son las dueñas del capital.

Pero los ricos no siempre imponen de frente y a la fuerza a los gobernantes, pues se echarían a todo mundo encima, quedarían como unos descarados dictadores. Ellos necesitan el voto de los trabajadores para legalizar o legitimar a los gobernantes, que sin importar quiénes sean personalmente, están obligados a gobernar para mantener el orden económico que en Colombia se llama capitalismo; un sistema donde muchísimas personas cada día más pobres trabajan para unos poquitos capitalistas cada vez más ricos. Así mismo, están obligados a gobernar para mantener el orden político que en Colombia se concentra en el poder del Estado cuyas leyes y fuerzas armadas defienden los privilegios de los ricos y coartan los derechos de los pobres; un Estado que debe garantizar la superexplotación de los trabajadores; un Estado que a pesar de tener nombre de democracia, en realidad es solo el disfraz de la dictadura de los capitalistas.

Así las cosas, en estas elecciones el pueblo convocado a votar, queda entre la espada y la pared, casi que obligado a escoger entre la peste y la malaria, pues cualquiera de los dos candidatos, Duque o Petro cuando sea presidente, tiene que olvidarse de sus promesas electorales y mantener el orden económico y político capitalista, tiene que ejecutar la Agenda Empresarial y los compromisos con la OCDE, es decir, reformas políticas y económicas en lo pensional, lo tributario, laboral, etc., que como ya se sabe, significan rebaja de salarios y más pérdida de conquistas anteriores, significan más represión y persecución a las protestas sociales, más pobreza para los trabajadores y mayor riqueza para los capitalistas.

LAS ELECCIONES Y LA ACTUACIÓN DE LOS COMUNISTAS



A los camaradas comunistas y compañeros revolucionarios
La táctica revolucionaria del momento reconoce en la lucha directa de los trabajadores del campo y la ciudad, lucha amplia y callejera, la forma espontanea de la lucha de masas más importante en la actual lucha de clases en Colombia, la forma de lucha objetiva que mejor sirve hoy al trabajo de los comunistas para llevar la conciencia socialista al movimiento de masas, para coadyuvar a su unidad consciente en una plataforma de lucha común, en organización que sea independiente de la politiquería, en la generalización por todo el país de una gran huelga política de masas. Tal es hoy la forma de lucha real, objetiva, que más sirve al trabajo de los comunistas para avanzar en dirección a la lucha política armada estratégica de los obreros y campesinos, ya no de resistencia a la opresión y explotación capitalistas, sino de ataque revolucionario demoledor de todo el poder político y económico de la burguesía, los terratenientes y los imperialistas, enemigos a muerte del pueblo colombiano.
La puja electoral por la presidencia, es impuesta por los capitalistas para imprimir un sello de legitimidad a su dictadura de clase, embaucar al pueblo en el espejismo de la democracia burguesa, democracia para los ricos y dictadura para los pobres. La contienda electoral divide al pueblo y lo aparta de la lucha revolucionaria; le impide avanzar en su emancipación, prolonga su esclavitud de trabajar para enriquecer a otros.

LA DEFENSA OPORTUNISTA DE UN MARXISMO MUTILADO



El Bicentenario del nacimiento de Marx, no solo ha servido al proletariado revolucionario para reafirmar la defensa de Marx y la vigencia del Marxismo, sino también para acicatear a las demás clases a sentar posición.

En Colombia, los intelectuales al servicio de la burguesía presentaron en sus artículos, un Marx equivocado y un Marxismo olvidado como cosa del pasado. Otros intelectuales y partidos demócratas representantes de los intereses de la pequeña burguesía, salieron en defensa de un Marx y un Marxismo conciliadores, humanistas, blandengues, aceptables e inofensivos para la burguesía.

Era de esperarse que tales, fueran las declaraciones de gentes anti-marxistas. Pero que otros intelectuales y falsos partidos comunistas, partidos revisionistas, partidos mamertos como son entre otros, el PCC, el PCC (ML), el PST y el MOIR, todos autodenominados marxistas, todos dizque representantes de los trabajadores, hubiesen salido en el Bicentenario a reivindicar a Marx y la vigencia del Marxismo, cuando todos en la práctica han mellado y renunciado a su filo revolucionario y se han erigido en herederos de los falsificadores del Marxismo.