Continúa la matanza de dirigentes del pueblo. A diario caen compañeros condenados a muerte por reclamar las tierras expropiadas a los desplazados, por oponerse a los monopolios mineros y palmeros destructores de páramos, bosques y selvas, por denunciar a los gobernantes corruptos, por resistir al asedio y confinamiento decretado por las bandas armadas al servicio de los grandes negocios del narcotráfico y el contrabando, por reclamar del gobierno cumplimiento de acuerdos firmados, por defender los derechos fundamentales de las comunidades, por rechazar la brutalidad policial, por denunciar los atropellos del ejército… y hasta por haber dejado las armas confiando en la paz de los opresores capitalistas. Ante tan miserable campaña exterminadora de dirigentes del pueblo, surgen dos grandes orientaciones para hacerle frente. La orientación de los jefes de los partidos reformistas y oportunistas, hoy agrupados y expresados en la “oposición oficial”, que desde el punto de ...