lunes, 15 de junio de 2020

Sobre la Declaración del Primero de Mayo de los Camaradas de Poder Proletario


La unidad es necesaria para la clase obrera. La unidad sólo puede realizarse mediante una organización única, cuyos acuerdos cumplan concienzuda y voluntariamente todos los obreros conscientes. Discutir el problema, expresar y oír opiniones distintas, conocer el criterio de la mayoría de los marxistas organizados, estampar este criterio en una resolución y cumplir honestamente esa resolución es lo que se llama unidad en todas las partes del mundo y por toda la gente sensata. Y esta unidad es infinitamente valiosa e importante para la clase obrera.

Lenin

El primero del mayo del 2020 circuló por redes sociales un comunicado titulado: “¡Todos los Comunistas Unidos por la Defensa de la Vida del Pueblo!” firmado por Poder Proletario, Organización Propartido MLM en el cual se llama a avanzar en la construcción de un Partido del Proletariado en Colombia superando el espíritu de círculo y de secta, se destaca el avance de las condiciones sociales para un choque de clases en el país agudizado por la crisis capitalista mundial y la pandemia, y se hace referencia a la conmemoración de los 150 años del nacimiento de Lenin.

Aunque en el comunicado se hacen unas críticas generales a los Marxistas Leninistas Maoístas de Colombia, el movimiento obrero debe tener claridad respecto a algunos juicios planteados por los camaradas y sobre los cuales es necesario pronunciarse para evitar contagiarse por el contenido pesimista de ese comunicado y la confusión de sus autores:

Dicen los camaradas:

Pero, si las organizaciones del proletariado en Colombia nos encontramos considerablemente rezagadas para dirigir el Paro que comenzó a finales de 2019, para el tsunami de masas que se avecina, el retraso organizativo es descomunal.

En la sociedad colombiana los comunistas no solo tienen el retraso organizativo sino principalmente impotencia política, causada por un trabajo localista de pequeños grupos con profundas diferencias programáticas, con distintas conductas tácticas; lo cual hace necesario rectificar actuando como dirigentes de la clase obrera en medio de las condiciones creadas por la crisis capitalista agudizada por la pandemia.

Y esa rectificación empieza por tomar en serio y pronunciarse frente al Programa Para la Revolución en Colombia propuesto por la Unión Obrera Comunista (mlm) para hacer posible la unidad en un Partido. Y si los camaradas continúan evadiendo esa responsabilidad, quedarán postrados, y haciendo justamente lo que critican:

El mejor homenaje que le podemos hacer hoy al maestro del proletariado Lenin, no son hermosos poemas, himnos, ni declaraciones políticas jurando realizar las tareas mil veces incumplidas de la construcción del Partido; es unir alrededor de los principios MLM al proletariado colombiano para construir el Partido.

Los camaradas no pueden seguir evadiendo SU responsabilidad y endilgándosela al proletariado colombiano en general porque son los comunistas marxistas leninistas maoístas quienes deben aplicar los principios a la realidad del país. La construcción del Partido del Proletariado es un problema que debe resolver el elemento consciente y no la masa obrera. Esa fue la enseñanza cardinal de Lenin en su crítica a los economicistas.

En su idea de la necesidad del Partido de la Clase Obrera, los camaradas destacan correctamente esta tarea de los comunistas:

No obstante, hoy en Colombia no se puede hablar de revolución proletaria y de dictadura del proletariado, sino se concreta la construcción del Partido del proletariado; cualquier homenaje a Lenin será insuficiente si no contamos con una lucha decidida en contra del oportunismo, de la dispersión del proletariado, del espíritu de secta, y con una determinación inquebrantable de avanzar en la construcción del Partido del proletariado como tarea inmediata de la Revolución.

Sin duda que la construcción el partido es la tarea central de los MLM, por cuanto éste constituye el dispositivo estratégico principal para el triunfo de la revolución y la dictadura del proletariado. Y en efecto, se necesita una lucha decidida contra el oportunismo y contra todas las ideas ajenas al proletariado para unir y fortalecer sus organizaciones; lo cual exige justamente combatir el espíritu de secta y fortalecer la determinación de avanzar en el propósito de construir el Partido, empezando por proponer un Programa y una Táctica Plan, o si no se tiene, como parece ser el caso de los camaradas, por lo menos pronunciarse frente a quienes se han atrevido a formularlos.

A propósito de las responsabilidades de los comunistas frente a la lucha revolucionaria de las masas, los camaradas plantean:

Si los comunistas queremos ponernos al orden del día con el movimiento de masas, no sólo es necesario unir al mayor número de proletarios, sino, que es indispensable organizar a las masas avanzadas e intermedias, y así poder unir todo el movimiento revolucionario al movimiento de masas espontáneo.

Es obvio que, la construcción el Partido no solo significa formular un Programa y una Táctica Revolucionaria, sino actuar de acuerdo a ellos, fundiéndolos con el movimiento de masas cuya tendencia objetiva actual es hacia un enfrentamiento de todo el pueblo con sus centenarios enemigos representados en el Estado; lucha que en el movimiento obrero tiene nombre propio: Huelga Política de Masas; y que en la actualidad se plantea como un Paro General Indefinido, en cuya concreción confluyen distintos partidos y organizaciones, cada uno de ellos por dirigirlo para sus propios fines y propósitos, donde los comunistas deben jugar un papel de vanguardia que les permita construir el frente revolucionario para acercar el triunfo de la revolución e impedir que el movimiento sea conducido para fortalecer el viejo Estado.

Así mismo, es necesario luchar por la reestructuración del movimiento sindical para conquistar su independencia de clase en una Central Sindical revolucionaria que marche de la mano del Partido. Los sindicatos deben convertirse en escuelas de socialismo y hacer parte de la lucha general de la clase obrera por su emancipación y de la lucha general del pueblo colombiano contra las clases dominantes y el imperialismo.

A su vez los comunistas deben promover las nuevas formas de organización y de lucha para enfrentar el terrorismo de Estado y la violencia reaccionaria como parte de la preparación de la Guerra Popular.

Esas no son todas las tareas de los comunistas, pero sí las fundamentales para superar la impotencia política y las cuales van indisolublemente ligadas a la lucha por la unidad internacional de los marxistas leninistas maoístas en una nueva Internacional Comunista.

Más adelante los camaradas ponen la dialéctica patas arriba y terminan recetando una vieja fórmula espontaneista combatida por el marxismo:

Sin embargo, la unidad entre los comunistas debe desarrollarse alrededor de los principios, de las experiencias del proletariado internacional, de nuestras propias experiencias que se deben sintetizar en unas reglas tácticas para avanzar en la construcción del Partido y, por último, el proceso se debe sellar con el programa del Partido.

Cuando una organización comunista seria formula un Programa, Táctica o Línea general, lo hace no como una especulación, sino como resultado del proceso del conocimiento de la realidad concreta y, por tanto, convencida de que tal línea es la solución correcta entre la guía general y los principios del MLM aplicados a las condiciones concretas en sociedades concretas y como tal sometidas al fuego de la práctica.

La unidad de los comunistas empieza por, sobre la base de la ideología del proletariado (la síntesis de la experiencia del movimiento obrero en su aspecto general) formular un Programade donde se derivan, no las “reglas tácticas” sino la Táctica Plan que permiten construir elPartido y no al revés. El Partido revolucionario que necesita la clase obrera no va a surgir de la sumatoria ecléctica de “experiencias” sintetizadas, como de ellas tampoco surgirá ningún programa revolucionario, como constata la experiencia del movimiento obrero internacional y la propia experiencia de los grupos en Colombia y, particularmente, de los grupos que en Medellín se han negado a tomar en serio la tarea de definir la línea para la revolución en Colombia que les permita darle coherencia a su actuación en la lucha de clases, reemplazando esta obligación suya por ensayar de cuando en cuando, “procesos de unidad” para sumar “reglas tácticas” que han terminado en una mayor dispersión, cuando no en la desaparición de algunos de ellos.

Y para rematar esa defensa del culto a la espontaneidad, la mezclan con algunos calificativos como si estuvieran juzgando a los demás por ellos mismos:

Tal vez, el obstáculo más importante para la unidad entre los comunistas son la metafísica y el oportunismo que se manifiestan en el espíritu de secta, los egos de algunos cuadros, la jactancia pequeñoburguesa y el dogmatismo. Es “normal” que cada pequeño grupo considere la síntesis teórica que ha desarrollado como la línea correcta, aunque no es dialéctico asegurar que cualquiera de estas síntesis está exenta de errores o que no es susceptible de mejorar. Es más, las organizaciones deberíamos aceptar humildemente que cualquier síntesis hecha en ausencia del Partido, es decir, con una limitada práctica revolucionaria, y una escasa influencia de masas; debe tener una limitada interpretación de la realidad, ya que el papel que juegan las masas y la práctica en el proceso de conocimiento es imprescindible.

En efecto, “el obstáculo más importante para la unidad entre los comunistas son la metafísica y el oportunismo que se manifiestan en el espíritu de secta, los egos de algunos cuadros, la jactancia pequeñoburguesa y el dogmatismo”. Y los camaradas son justamente unos de los representantes de ese espíritu sectario pequeñoburgués que por años ha escamoteado la unidad de los comunistas y la construcción del Partido, empezando porque nadie conoce sus definiciones ni su “síntesis teórica” que consideran correcta, hablando sobre el Partido, pero negándose a debatir seriamente las sí conocidas y publicadas por quienes se han tomado en serio la tarea de construir el dispositivo estratégico principal de la revolución.

Pretenden justificar esa actitud mezquina, pequeñoburguesa y sectaria esgrimiendo su propia falta de definiciones programáticas y tácticas, con palabrería sobre los posibles errores y la susceptibilidad de mejorar, en lugar de señalar con franqueza y con espíritu de partido dónde están los errores y qué es lo susceptible de mejorar.

Y llaman al proletariado revolucionario y, tácitamente a la Unión Obrera Comunista (mlm) (que en esta larga crisis del movimiento comunista se ha atrevido a trazar un Programa y una Táctica revolucionarios) a renunciar a lo conquistado, producto del análisis científico de la sociedad, con charlatanería sobre la “humildad”, “limitada practica revolucionaria” y “escasa influencia de masas”, concluyendo que, por tanto, su línea “debe tener una limitada interpretación de la realidad”, y escondiendo su propio sectarismo con otra frase sobre el “papel que juegan las masas y la práctica en el proceso de conocimiento”.

Considerar que las tendencias de la sociedad colombiana no se pueden conocer hasta que no se tenga un partido y gran influencia entre las grandes masas para verificarla, es caer en el agnosticismo y en la metafísica; es la vieja cantinela burguesa y pequeñoburguesa de que no se pueden conocer las leyes de los fenómenos y de que no existe la verdad objetiva.

Esa postración a la espontaneidad para justificar su sectarismo no es propia de comunistas, pues la verdad objetiva de un fenómeno se puede conocer por cualquiera persona interesada en descubrirla, siempre y cuando se ciña a la posición del materialismo, al método dialectico y al punto de vista del proletariado, que permite conocer mediante la investigación, hacer la abstracción para derivar la leyes que rigen el fenómeno y orientarse con acierto. Los camaradas de Poder Proletario seguramente no son plenamente conscientes de lo que les están proponiendo a los comunistas en Colombia y que debemos resumir para que se den cuenta del garrafal error y desatino para justificar el sectarismo: 1. hacer cualquier cosa para ganar una influencia entre las masas; 2. Sobre esa base construir el Partido; 3. investigar la realidad y verificar si las tesis son correctas, y ahí sí, 4. hacer un programa.

Y si no se trata de un truco del intelectualismo pequeño burgués, los camaradas deberían tomar en serio la investigación socioeconómica de Colombia que realizaron la revista Contradicción y los Grupos de Obreros Comunistas, cuyo resultado fue el Programa Para la Revolución en Colombiaacogido por la Unión Obrera Comunista (mlm) en su Asamblea de fundación. Programa que ha sido sometido al fuego de la lucha de clases durante 20 años y cuyas tesis no ha sido refutadas, ni por la vida y la marcha de la sociedad y mucho menos por los comunistas encerrados en sus pequeños círculos sectarios. Esa es hasta ahora la verdad objetiva sobre la sociedad colombiana y por supuesto, es ya una verdad que es necesario actualizar porque las tendencias allí descritas se han cumplido en toda su extensión, tales como la guerra contra el pueblo desatada por la lucha por la renta extraordinaria del suelo; así como es necesario avanzar en el conocimiento más particular de otros fenómenos, tales como las llamadas minorías.

Alegar que hay que esperar hasta que se tenga el Partido para definir el Programa es una burda declaración de espontaneísmo y empirismo. Y a propósito de las loas al nacimiento de Lenin, los camaradas deberían aprender de su método: lejos de prosternarse a la espontaneidad se dedicó en primera instancia a poner en claro las tareas esenciales que se planteaban ante los marxistas rusos. En su primer trabajo de fondo ¿Quiénes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas? escrito en 1894, estableció el Programa de los comunistas rusos; definió la tarea inmediata de la clase obrera: el derribamiento del zarismo; determinó la fuerza principal de la revolución: la alianza de la clase obrera y del campesinado; destacó la tarea principal de los comunistas: organizar un partido comunista único, que negara los círculos diseminados; y vinculó estas tareas al porvenir y a la lucha común del proletariado de todos los países. Destaca en su obra que, cuando los representantes avanzados de la clase obrera:

…asimilen las ideas del socialismo científico, la idea del papel histórico del obrero ruso, cuando estas ideas alcancen una amplia difusión y entre los obreros se creen sólidas organizaciones, que transformen la actual guerra económica dispersa de los obreros en una lucha consciente de clases, entonces el obrero ruso, alzándose a la cabeza de todos los elementos democráticos, derribará el absolutismo y conducirá al proletariado ruso (al lado del proletariado de todos los países) por el camino directo de la lucha política abierta hacia la revolución comunista victoriosa.

Entre 1896 y 1899 Lenin concentro sus esfuerzos en “examinar los rasgos fundamentales del proceso de la sociedad rusa”, como describe él mismo en el prólogo a su trabajo El Desarrollo del Capitalismo en Rusia, para definir científicamente el Programa de la Revolución. Como se sabe, el intento de fundar el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia en 1898 fracasó por falta de definiciones programáticas y tácticas producto del espontaneísmo y del espíritu de secta de varios grupos como el Bund. Solo hasta 1903 puede decirse que se fundó realmente ese Partido, y no tanto por la gran influencia entre las masas, sino porque fue edificado sobre la base de granito del marxismo y del conocimiento científico del desarrollo del capitalismo en el país, lo que les permitió a los comunistas en Rusia unirse alrededor de un Programa científico que fue sometido a la práctica de la lucha de clases.

A propósito de esperar hasta tener una gran influencia entre las masas, para saber que un programa es correcto, debería darles vergüenza a los camaradas insultar así tanto a Lenin y con mayor razón a Marx y Engels por haberse atrevido a formular el Manifiesto del Partido Comunista. Programa que en su momento no fue acogido por las “grandes masas” a pesar de ser correcto, pero 20 años más tarde se convirtió en el “evangelio” de los obreros revolucionarios y cuya vigencia todavía celebramos los proletarios del mundo entero.

Y respecto al problema de la teoría del conocimiento es bueno traer a colación a nuestro maestro Mao Tse-Tung, refutando esa perniciosa teoría del empirismo en Sobre la Práctica:

El conocimiento comienza con la experiencia: éste es el materialismo de la teoría del conocimiento. El segundo punto es que el conocimiento necesita profundizarse, necesita desarrollarse de la etapa sensorial a la racional: ésta es la dialéctica de la teoría del conocimiento. Pensar que el conocimiento puede quedarse en la etapa inferior, sensorial, y que sólo es digno de crédito el conocimiento sensorial y no el racional, significa caer en el "empirismo", error ya conocido en la historia. El error de esta teoría consiste en ignorar que los datos proporcionados por las sensaciones, aunque constituyen reflejos de determinadas realidades del mundo exterior objetivo (aquí no me refiero al empirismo idealista, que reduce la experiencia a la llamada introspección), no pasan de ser unilaterales y superficiales, reflejos incompletos de las cosas, que no traducen su esencia. Para reflejar plenamente una cosa en su totalidad, para reflejar su esencia y sus leyes internas, hay que proceder a una operación mental, someter los ricos datos suministrados por las sensaciones a una elaboración que consiste en desechar la cáscara para quedarse con el grano, descartar lo falso para conservar lo verdadero, pasar de un aspecto a otro y de lo externo a lo interno, formando así un sistema de conceptos y teorías; es necesario dar un salto del conocimiento sensorial al racional. Los conocimientos así elaborados no son menos substanciosos ni menos dignos de confianza.

De aquí en adelante los camaradas presentan en 6 numerales un galimatías de quejas y reclamos que si no son para confundir y enredar incautos, como sinceramente creemos, sí son una manera vergonzosa de encubrir su sectarismo y de eludir su propia responsabilidad de proponer un Programa y una Táctica plan o de pronunciarse seriamente sobre lo que ha propuesto la Unión Obrera Comunista (mlm).

El llamado final de los camaradas es correcto, en cuanto a la urgencia de la unificación y centralización de las fuerzas del proletariado y al fortalecimiento de la unidad de los comunistas, pero insisten nuevamente en el error garrafal de renunciar a definir el Programa y a la Táctica, es decir, el rumbo y el quehacer que determinan el carácter de esa unidad y posibilitan la unidad de organización en único Partido; Programa y Táctica plan que son el mejor remedio para combatir tanto el oportunismo como el espíritu de secta pequeñoburgués que perjudican el proceso revolucionario.

Para avanzar en ese propósito llamamos a los camaradas de Poder Proletario, como lo hemos hecho durante toda nuestra existencia a las distintas organizaciones marxistas leninistas maoístas: a la discusión programática pública; a trabajar hombro a hombro en la preparación y organización del Paro General Indefinido y en la reestructuración del movimiento sindical en la independencia de clase, que nos permita ocupar y jugar nuestro papel como combatientes de vanguardia en la preparación del proletariado y las masas populares para los combates decisivos que se avecinan con la mira puesta en la Revolución Socialista; y como parte de trabajar en la preparación de la Conferencia Internacional Unificada de los MLM que siente las bases de la nueva Internacional Comunista invitamos a los camaradas, no solo a pronunciarse frente a laPropuesta de Formulación de una Línea Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional, presentada por la Unión Obrera Comunista (mlm) desde 2016, sino además a trabajar mancomunadamente en la investigación sobre la situación internacional para entender los nuevos cambios generados por la crisis del capitalismo agudizada por la pandemia del covid 19, que contribuya a proponer un Programa inmediato o Plataforma de los comunistas del mundo que contemple además la orientación para que el proletariado y las masas populares enfrenten las medidas reaccionarias en todos los países; así como a unir esfuerzos en otras tareas internacionalistas conjuntas como el apoyo la Guerra Popular en la India y las actividades por la liberación de los camaradas detenidos en distintos países.

Comité de Dirección - Unión Obrera Comunista (mlm)

Junio de 2020

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