miércoles, 10 de junio de 2020

Una Refutación a los Pontífices Comunistas de Francia y Bélgica

El Primero de Mayo pasado, entre las declaraciones conjuntas de Partidos y Organizaciones MLM, circuló una firmada por el Partido Comunista de Francia (mlm) y el Centro Marxista Leninista Maoísta de Bélgica titulada: “¡Con la guerra popular, bajo la bandera del MLM, ante la segunda crisis general del capitalismo!”. En esa declaración, que más parece un anatema de pontífices comunistas, los compañeros exponen “su” marxismo “bien comprendido”, refutando con frases a los “herejes” que en distintas partes del mundo luchan de verdad por dirigir las fuerzas del proletariado mundial al cumplimiento de su misión histórica.

Podría despacharse la declaración de los compañeros con cualquier frase, como hacen algunos camaradas, sin embargo, es necesario tomar en serio sus ideas y refutar sus yerros por cuanto unas son frases descalificadoras sin argumento alguno, otras solo muestran “su” marxismo contradictorio y mutilado, y otras coinciden con ideas de camaradas equivocados que pretenden introducir en el seno de los marxistas leninistas maoístas, formulaciones y dogmas contrarios al marxismo.

Comienzan los compañeros afirmando: “Estamos entrando en una nueva era…” ¿Acaso se refieren a que estamos en otra era distinta a la de la Revolución Proletaria Mundial? Sin embargo, por lo que dicen a continuación, todo parece indicar que no están hablando de algo distinto, sino que se trata de un “pequeño” desliz, de una frase sin sentido que desdice de quienes posan de marxistas “infalibles”.

Más adelante argumentando, por qué estamos entrando en una “nueva era” afirman:

Esta crisis general aparece con la covid-19, una enfermedad cuyo virus que la produce es el resultado de una mutación que proviene directamente de las contradicciones desarrolladas por el modo de producción capitalista: la contradicción entre los seres humanos y los animales por un lado, y la contradicción entre las ciudades y el campo por otro.

En primer lugar, la crisis económica del capitalismo mundial ya existía desde el 2008, incluso las agencias imperialistas ya anunciaban el decrecimiento de la economía mundial y advertían del agravamiento de la crisis social días antes de la aparición del coronavirus. La pandemia del coronavirus lo que ocasionó fue un recrudecimiento extremo de la misma, develándola en toda su magnitud y en el mundo entero. En segundo lugar, es unilateral e inexacto referirse a una “contradicción entre los seres humanos y los animales”, cuando la formulación marxista exacta se refiere a la contradicción entre la sociedad y la naturaleza, por cuanto no existen humanos por fuera de la sociedad y la naturaleza no son solamente los animales.

Luego sentencian en negrillas:

Afirmamos, en este primero de mayo de 2020, que el modo de producción capitalista es un obstáculo completo para el desarrollo de la humanidad y para la valorización de la vida misma. ¡Todos los estados que están al servicio del modo de producción capitalista deben ser derrocados, para que la humanidad pueda establecer relaciones socialistas, dialécticas y no destructivas con todo lo que forma la Biosfera planetaria!

Sin adentrarse mucho en razonar a qué se refieren con la “valorización de la vida misma”, llama la atención la sospecha que tienen los compañeros de que existen Estados que NO están al servicio del modo de producción capitalista. ¿Cuáles serían esos Estados? Una “sospecha” infundada cuando ya se ha hecho evidente que el imperialismo se ha convertido en un sistema mundial de explotación y de opresión, sometiendo a todos los modos de producción y puesto a todos los Estados a su servicio.

En palabras de la Propuesta de Formulación de una Línea General Para Unidad del Movimiento Comunista Internacionalde la UOC (mlm) se afirma:

El imperialismo, como modo de producción internacionalizado, encadenó a todos los países —con sus modos específicos de producción— en una sola economía mundial, donde la economía de cada país es un eslabón de una sola cadena, que obedece y sirve a la producción, la realización de la plusvalía, la acumulación y la centralización del capital mundial.

Por consiguiente, TODOS LOS ESTADOS “están al servicio del modo de producción capitalista”.

Más adelante y también en negrillas, nos regalan otra sentencia pontificia:

En las metrópolis imperialistas, donde el capitalismo triunfa las 24 horas del día, debe haber un espíritu de ruptura para igualar, una capacidad de ser consecuente hasta el final en la afirmación del comunismo. Subrayamos el peso creciente de la subjetividad en las metrópolis imperialistas y recordamos que la conciencia revolucionaria nunca surge mecánicamente, sino como una fractura con los valores dominantes.

La ideología proletaria en efecto representa una ruptura con la ideología burguesa, pero no surge de una lucha exclusiva en la esfera de las ideas. Surge de las contradicciones de la sociedad capitalista y de la lucha de clases pero se desarrolla independientemente de la lucha del movimiento espontáneo que tiene la misma base. Sin embargo, la “fractura con los valores dominantes” en el terreno social solo es posible a través y mediante la actividad revolucionaria de las masas. Mediante la fusión de la conciencia socialista con el movimiento obrero. Por consiguiente, proponerse una “batalla cultural…” al margen de la lucha de clases es puro “ideologismo”, al decir de Engels; es entre otras cosas, una coincidencia con la “revolución cultural” adelantada por el revisionismo avakianista hace unos años, y de la cual no puede surgir sino, como demostró la práctica, una secta.

Y de esa afirmación antimarxista, llegan a la siguiente afirmación, también destacada en negrillas:

Afirmamos aquí que sólo una correcta comprensión materialista dialéctica de la crisis puede conducir a una correcta orientación política y cultural, sin mencionar la dimensión ideológica y científica.

Un sofisma que solo entienden los pontífices iluminados y no los mortales proletarios revolucionarios, para quienes siempre ha sido claro que solo apoyándose en el materialismo dialéctico del marxismo, es decir, en la concepción materialista del mundo, en el método dialéctico y en la posición de clase del proletariado, pueden derivar una correcta orientación política para su práctica revolucionaria.

Pero ahí no para el descreste pontificio:

Cualquiera que no use los conceptos de la Biosfera, que no quiera entender la dignidad de la realidad de la cuestión animal, que nunca haya comprendido el alcance del calentamiento global, que no use la contradicción ciudad/campo en su enfoque... no puede comprender nuestros tiempos.

¡Pobres de nosotros que no usamos los conceptos de Biosfera (con mayúscula) y que definitivamente no podemos entender la entelequia de la “dignidad de la realidad de la cuestión animal”!

Sin embargo, tal descreste solo busca ofuscar la conciencia proletaria, por cuanto para el marxismo está claro desde el principio mismo que existe una contradicción entre la sociedad y la naturaleza, la cual ha sido llevada al extremo por el imperialismo, especialmente en los últimos 30 años, destacándola como una de las contradicciones más importantes de la sociedad actual, por cuanto está en riesgo la subsistencia de la vida misma en el planeta.

Un problema reconocido por la Unión Obrera Comunista (mlm) en el Programa Para la Revolución en Colombia (Para salvar la naturaleza de la depredación a que la ha sometido el capitalismo) y en la Propuesta de Formulación de una Línea General Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional:

El capitalismo imperialista es un régimen social que sobrevive de la depredación de las dos únicas fuentes de riqueza: la fuerza de trabajo y la naturaleza; su esperanza de vida depende de estrangular la sociedad y destruir la naturaleza. Transformar las relaciones de los hombres con la naturaleza sólo es posible transformando las actuales relaciones sociales de explotación en relaciones sociales de colaboración. La aspiración de salvar la naturaleza sin tocar el poder del capital, es reformismo burgués, repudia el desastre natural, pero no ataca su causa principal: el modo de producción capitalista. Frenar la destrucción de la naturaleza hace parte del programa socialista del proletariado porque exige acabar con el causante de su destrucción: el capitalismo imperialista.

Pero pontificar sobre la biosfera y demás asuntos de ese talante tiene un propósito: destacar como contradicción principal mundial la contradicción entre la sociedad y la naturaleza o como dice la Declaración, “entre los seres humanos y los animales.” Es posible que no se trate de un ardid de intelectuales, sino de la propia confusión de los compañeros. A propósito de la contradicción principal mundial actual, la situación creada por la crisis y la pandemia ha dejado completamente claro que se trata de la contradicción entre el proletariado mundial y la burguesía mundial; hecho que dejó al desnudo también el error de los camaradas que mecánica y dogmáticamente han afirmado que tal contradicción, desde la década del 60 del siglo pasado o desde el surgimiento del imperialismo, ha sido la contradicción entre los países imperialistas y los países, pueblos y naciones oprimidos.

Con disculpas al lector por lo extenso de la cita es bueno traer a colación las palabras de la Propuesta de Formulación de una Línea General Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional:

En la actualidad, la contradicción principal mundial enfrenta al proletariado mundial contra la burguesía mundial, siendo por fin, la contradicción que mejor y más concentradamente expresa la contradicción fundamental del sistema; la más decisiva por ser su manifestación directa en el terreno de la lucha de clases, y como tal, la de mayor influencia revolucionaria sobre las demás contradicciones mundiales del imperialismo, la que más ayuda al avance de la revolución y al progreso de la sociedad, acelerando la transición al socialismo.

La crisis económica mundial iniciada en el 2008 ha agravado especialmente la contradicción mundial entre el proletariado y la burguesía, reafirmando su carácter de contradicción principal en el mundo imperialista, en extensión y profundidad, donde la inmensa mayoría de la población mundial vive subyugada por la cadena del salario, acumula miseria en medio de la riqueza que produce, y sostiene con su fuerza de trabajo a unos cuantos parásitos monopolistas que se apropian privadamente de la producción mundial. Tanto la quiebra de medianos y pequeños propietarios, como la ruina y desplazamiento de millones de campesinos por el capitalismo y las guerras, engrosan en masa las filas del proletariado, cuya existencia amenazada cada día más por el desempleo, los recortes prestacionales, despidos masivos y la rebaja del salario real, desatan su rebelión en multitudinarias movilizaciones, huelgas, paros generales, levantamientos, contra la crisis, contra los “planes de salvamento”, contra el sistema mundial de la explotación asalariada, ya no exclusivamente en los países oprimidos sino también en los países imperialistas donde vuelve a despertar el movimiento obrero, ya no solo de los obreros industriales sino de todos los trabajadores contra un sistema que no es capaz siquiera de sostener a sus esclavos asalariados, estrangulados por el parásito imperialista que se apropia de todo el producto social.

La extensión y profundidad de la contradicción mundial entre el proletariado y la burguesía, revelan con toda nitidez que el capital es una relación social en donde —por primera vez en la agonía del capitalismo— confrontan sus fuerzas en el escenario mundial los dueños del capital y los dueños del trabajo; hecho de máxima importancia para la Revolución Proletaria Mundial, pero de poco interés para muchos camaradas comunistas revolucionarios, atados al análisis de otro período anterior, que ya no se corresponde con la realidad mundial actual y la perspectiva hacia donde apuntan las tendencias objetivas de la sociedad. He ahí una gran divergencia entre los marxistas leninistas maoístas, acerca de cuál es la contradicción principal mundial en la actualidad: entre el proletariado y la burguesía, o entre los países oprimidos y los países imperialistas.

Independientemente de los deseos y de la voluntad, la subvaloración de la contradicción mundial entre el proletariado y la burguesía, es una posición errónea y desenfocada en lo político, idealista en lo ideológico, y común con el revisionismo post-MLM del PCR,EU cuya subestimación del peso del proletariado se deriva del reniego de su papel dirigente en la Revolución Proletaria Mundial.

El anatema de los pontífices comunistas de Francia y Bélgica, señala que existen dos tendencias en el seno de los marxistas leninistas maoístas que han llevado al movimiento al traste y que califican, sin mayores argumentos: la primera, de querer “hacer de Gonzalo un clásico del marxismo-leninismo-maoísmo en un enfoque abstracto-formal (…) un estilo estereotipado llevó a esta tendencia a negar la crisis de Covid-19, a verla como una especie de conspiración burguesa para enmascarar la crisis y fortalecer el control político y policial”; la segunda, en el caso del Partido Comunista maoísta de Italia, de tener “un enfoque sindicalista-populista” del cual extrañan que hable “de la guerra popular” cuando antes “le parecía un simple anarquismo” la lucha armada que se libraba allí, y el caso del Partido Comunista Revolucionario de Canadá, “asume abiertamente que la Gran Revolución Cultural Proletaria es un hecho completamente secundario, mucho menos importante, por ejemplo, que la revolución china que culminó en 1949”. Una tendencia “que forma parte de un enfoque sindicalista-populista, sin ninguna profundidad, sin ninguna amplitud”.

¡En un santiamén los camaradas fueron condenados por herejes! Y no porque no haya algunas desviaciones o ideas erróneas en los camaradas condenados, pero los compañeros en su estilo pontifical, simplemente sacan una frase para proferir su condena, con lo cual solo demuestran su propia pobreza ideológica.

Seguidamente, dictan otra sentencia, también destacada en negrillas:

Afirmamos que hay tres líneas en los movimientos que dicen ser el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Existe la línea oportunista de la izquierda, que propone una ideología de llave en mano en la que Gonzalo sería la llave universal para hacer lo que queremos como queremos, que es el izquierdismo. Hay una oportunista de derecha que quiere unir a todos los maoístas sin tener en cuenta el contenido ideológico. Hay, finalmente, la línea correcta que hace de las enseñanzas de Gonzalo y del Partido Comunista del Perú la interpretación correcta del maoísmo y aboga por la formación de pensamientos orientadores para ir a la guerra popular.

Para empezar, los pontífices comunistas muestran aquí su poca falta de dialéctica y su marxismo mecanicista, pues la lucha de dos líneas es inherente a nuestro movimiento; es decir, las tendencias y matices no existen por fuera del marxismo leninismo maoísmo, sino que luchan en el seno del mismo Movimiento Comunista Internacional.

En efecto, existe una línea “izquierdista” basada en la creencia de que “las enseñanzas de Gonzalo y del Partido Comunista del Perú”, son la “interpretación correcta del maoísmo y aboga por la formación de pensamientos orientadores para ir a la guerra popular”, en cuyo seno también existen matices; uno de los cuales está representado por los pontífices comunistas firmantes de la declaración, otro está representado por los camaradas de Brasil y Alemania, y otros camaradas se encuentran a medio camino; todos tienen en común reclamarse los correctos intérpretes de las enseñanzas del pensamiento Gonzalo y del PCP. Esto es necesario precisarlo para diferenciar a los camaradas y compañeros de quienes también a nombre de “las enseñanzas del pensamiento Gonzalo y del Partido Comunista del Perú” respaldaron las “cartas de paz” y abanderaron la Línea Oportunista de Derecha – LOD, que también tiene seguidores entre algunas organizaciones que igualmente se dicen marxistas leninistas maoístas, como es el caso del “Partido Comunista de Colombia Maoísta”, pero que son gentes que ya no hacen parte de nuestro movimiento, precisamente porque abandonaron la base ideológica del marxismo.

Existe también una línea correcta que durante todos estos años ha luchado tanto contra el oportunismo de derecha como contra las desviaciones “izquierdistas”; es una línea que no ha buscado constituirse una “fracción roja” porque acepta la lucha de líneas como algo necesario y beneficioso para el desarrollo de nuestro movimiento; y diversos partidos y organizaciones en distintos momentos han jugado un papel destacado, como es el caso de los camaradas del Partido Comunista de la India Maoísta, y otros modestamente como en el caso de la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia frente a la traición en Nepal y al revisionismo prachandista y avakianista. Como es apenas natural, en el seno de esta línea también existen matizaciones.

Finalmente, en medio de esas dos líneas existen camaradas a medio camino pero en general nuestro movimiento ha sabido sortear la lucha contra el peligro principal, el oportunismo de derecha o revisionismo y contra el centrismo conciliador, logrando en el transcurso de estos años diferenciar el campo de los marxistas leninistas maoístas de toda clase de oportunistas.

Reconocer esta situación hace parte de la aplicación del materialismo dialéctico al análisis del fenómeno, donde las descalificaciones hechas por los pontífices comunistas de Francia y Bélgica no tienen cabida porque parten del subjetivismo. Por el contrario, el marxismo leninismo maoísmo nos permite comprender que la existencia de diversas tendencias y matices en el seno de nuestro movimiento, no obedecen a la mala asimilación de las “enseñanzas del pensamiento Gonzalo y del Partido Comunista del Perú”, sino a los cambios en la situación objetiva, a la evolución del imperialismo en las últimas décadas y a la agudización de sus contradicciones, a los desacuerdos en la valoración de la experiencia de nuestro movimiento y la comprensión de las causas más profundas de la derrota en China. Asuntos sobre los cuales es necesario promover el estudio, la investigación y la lucha de opiniones que el MRI nunca abordó, y una gran parte de los partidos y organizaciones MLM han evadido, problemas que son determinantes para avanzar en la unidad de los comunistas hacia un nuevo reagrupamiento.

A propósito de esto, el silencio de los partidos y organizaciones frente a la Propuesta de Formulación de una Línea General Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional, presentada por la Unión Obrera Comunista (mlm) en 2016, muestra no solo el desprecio por resolver los problemas fundamentales de la Revolución Proletaria Mundial, sino además la actitud dogmática y sectaria, cuando no la confusión y el nacionalismo. No ha habido ningún argumento sólido en contra de lo allí planteado, excepto algunas ideas críticas de los compañeros de “Reconstitución del comunismo” de España que además de no ser correctas, no han merecido una respuesta por cuanto los compañeros no comparten la base de unidad de los Marxistas Leninistas Maoístas; ellos, al igual que Avakian y como ya lo hizo el Partido Laboral Progresista (PLP) creen que hay que “hacer”, “refundar” o “reconstruir” un “nuevo comunismo”.

Pero en lugar de hacer alguna referencia seria a los argumentos serios, en lugar de hacer el esfuerzo por comprender el materialismo dialéctico de la unidad de los comunistas, los pontífices comunistas solo atinan a lamentarse y de paso nos atacan con un insulto gratuito:

Es una gran lástima que la refutación internacional de Prachanda no se extendiera políticamente hasta el punto de convertirse en una unidad internacional. Es necesario subrayar aquí el papel perjudicial de la UOC (MLM) de Colombia, que ayer denunció al Partido Comunista Maoísta de Italia como centrista y finalmente se convirtió en uno de sus vasallos.

“No hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que el que no quiere ver”, reza la sabiduría popular y los pontífices comunistas encerrados en su ensimismamiento cismático, no son capaces de advertir que hubo en efecto un GRAN ROMPIMIENTO y que la lucha de los comunistas (en la que ellos también participaron) impidió que la plataforma revisionista de Prachanda y sobre todo la de Avakian se impusiera en el MCI.

La falta de dialéctica de los compañeros les impide advertir que varios camaradas, que en un principio adoptaron posiciones centristas de conciliación con el prachandismo rompieron definitivamente con él e incluso algunos admitieron valiente y públicamente sus equivocaciones, como es el caso de los camaradas de Galicia. No ha sido la UOC (mlm) quien ha cambiado sus firmes posiciones ideológicas y políticas correctas, sino los camaradas equivocados quienes han rectificado y eso, que es motivo de alegría para los marxistas leninistas maoístas de todos los países, les molesta a los pontífices comunistas que no ven más allá de sus narices.

Para quienes no se dejan asustar por las palabras insultantes, así como para los camaradas que no están familiarizados con los hechos de los últimos años es necesario hacer un poco de historia, por lo cual de antemano ofrecemos disculpas respecto a lo extenso de las citas.

Por allá el 17 de febrero de 2007, los compañeros de Francia, que ahora pontifican escribieron en, “A propósito del revisionismo nepalés y del movimiento comunista internacional”

Lo que sucedió después tuvo importancia mayor. Hubo, desde junio de 2006, los documentos del Partido Comunista de India (maoísta), que criticaron la perspectiva de los «acuerdos de paz» en Nepal. Hubo también, a partir de la segunda mitad de 2006, los numerosos pronunciamientos de la Unión Obrera Comunista (Marxista-Leninista- Maoísta) de Colombia.

La UOC(MLM) de Colombia tuvo la justa iniciativa de buscar a identificar precisamente el revisionismo nepalés, y llama con mucha razón a los comunistas marxistas-leninistas-maoístas a unirse bajo una bandera roja de verdad.

Queda claro que los comunistas marxistas-leninistas-maoístas deben apoyar esta iniciativa.

Asimismo, queda claro que dentro de este proceso, al Partido Comunista de India (maoísta) le toca un gran papel que desarrollar, tanto como el Partido Comunista del Perú, puesto que fue muy significativo el hecho de que el revisionismo nepalés comenzó a desenmascarase de verdad al atacar la guerra popular en el Perú.

Como lo hizo la UOC(MLM) en su llamado «Al proletariado de todos los países y a los Marxistas Leninistas Maoístas», tenemos que sentar bases de una nueva definición, para orientar al movimiento comunista internacional, dentro de la perspectiva grandiosa de la revolución mundial.

El 31 de agosto de 2016 fue publicado en Revolución Obrera el Llamado: ¡Unámonos y tracemos una línea clara de deslinde entre el marxismo y el revisionismo! el cual se había enviado por el Comité Ejecutivo de la UOC(mlm) en abril de 2013 a los siguientes partidos y organizaciones:

A los signatarios de la Declaración Conjunta del 26 de diciembre de 2011 ¡LA UNIDAD INTERNACIONAL DE LOS COMUNISTAS EXIGE LA DERROTA DEL REVISIONISMO Y DEL CENTRISMO!

Arabia – maoistes árabe, Argentina – PCP Maoísta, Bangladesh – Party Marxist-Leninist-Maoist, Estado Español – Colectivo Odio de Clase, PC MLM de Francia, Partido Comunista del Ecuador Sol Rojo, Perú – Base Mantaro Rojo, Panamá – PC (ML) Panamá, Colombia – UOC MLM

A los signatarios de la Declaración Conjunta del 26 de diciembre 2012 ¡LA UNIDAD INTERNACIONAL DE LOS COMUNISTAS EXIGE LA DERROTA DEL REVISIONISMO AVAKIANISTA, DEL CENTRISMO Y TODAS LAS FORMAS DE REVISIONISMO!

Afganistán – Organización de Trabajadores MLM (PM), Arabia – maoistes arabe, Bangladesh – Party Marxist-Leninist-Maoist, Belgique – Centre MLM, Ecuador – Partido Comunista del Ecuador – Sol Rojo, Estado Español – Odio de Clase, Estado Español – PERUCRPM y Grupo Reconstrucción, Estado Español – Organización Comunista Bandera Roja, Panamá – PC (ML) Panamá, Perú – Comité Base Mantaro Rojo, Colombia – UOC MLM

A otros partidos y organizaciones marxistas leninistas maoístas:

Afganistan – Communist Maoist Party of Afganistan, Alemania – Nuevo Peru, Brasil – Frente Revolucionária, Colombia – Organización Maoísta de Colombia, Ecuador – Cte Reconstrucción PC del Ecuador MLM, Estado Español – Gran Marcha hacia el Comunismo, Estado Español – Revolución Proletaria, Estado Español – UCCP, India – Freespeech, México – Lijuc Gran Marcha, Communist Party of Turkey/Marxist-Leninist (TKP/ML)

Y también, fue enviado personalmente a algunos Camaradas de varios países.

Como se ve entre los firmantes de esas declaraciones correctas, están los ahora pontífices comunistas y entre los argumentos serios que allí se expresaron y que los compañeros ahora ignoran estaban los siguientes:

Las Declaraciones Conjuntas del 26 de diciembre del 2011 y 2012, y los pronunciamientos de diversos partidos contra el revisionismo seudo MLM, contienen y expresan ya una base común de unidad en los principios, que posibilita a los marxistas leninistas maoístas unirse para trazar una clara línea de deslinde entre el marxismo y el peligro principal revisionista.

La Unión Obrera Comunista (MLM) considera que los marxistas leninistas maoístas tienen hoy «identidad general con una base de unidad caracterizada por reconocer los méritos históricos del MRI y aceptar su derrota a manos del revisionismo; por el compromiso de luchar por la unidad de los marxistas leninistas maoístas en el MCI a condición del deslinde profundo con el revisionismo y el centrismo conciliador; por la defensa de los principios fundamentales del Marxismo Leninismo Maoísmo sobre la lucha de clases, el Estado, la revolución, el papel histórico de las masas, la vía de la violencia revolucionaria de las masas armadas para derrocar el viejo Estado, la necesidad histórica de la Dictadura del Proletariado incluidos los países semifeudales y semicoloniales bajo la forma del Estado de Nueva Democracia, la necesidad de continuar la revolución bajo la Dictadura del Proletariado, el imperialismo como fase superior última del capitalismo y antesala del socialismo, la caducidad de la revolución democrático burguesa de viejo tipo, la vigencia de la Revolución Proletaria Mundial y el papel de vanguardia del proletariado en ella, la necesidad del Partido como destacamento político y forma superior de organización del proletariado, la inevitabilidad de las crisis en el capitalismo, el peligro de guerra mundial, el papel revolucionario de las guerras y las crisis como ocurre con la presente».

Agregaba acerca del método correcto para luchar por la unidad:

Consolidar la base general de unidad de los marxistas leninistas maoístas, tratando sus divergencias (incluidas las divergencias de principio) practicando conscientemente el método de Unidad – Lucha – UNIDAD, como contradicciones en el seno del pueblo. Sin este método y sin el hilo conductor de una Línea General para discutir y tomar posición sobre las cuestiones esenciales, la lucha sobre todo y contra todos, dejará de ser una lucha por la unidad de los comunistas, y terminará minando la tarea de derrotar y aislar al peligro principal revisionista.

Y remataba:

Frente a la unidad internacional de los comunistas, el compromiso y lucha de fondo de la Unión Obrera Comunista (MLM), es por la nueva Internacional.

En tal perspectiva, en estos años la UOC (MLM) se ha propuesto contribuir a la derrota teórica del revisionismo seudo MLM, y a contribuir en la elaboración de una propuesta de Línea General para la unidad del Movimiento Comunista Internacional.

Como se ve, consecuente con sus palabras, su línea y su plan, la UOC (mlm) entregó a discusión del movimiento Marxista Leninista Maoísta esa propuesta en el año 2016.

Y como demuestran los hechos, las Declaraciones Internacionales Conjuntas de los últimos años firmadas por la UOC (mlm) son correctas y no le hacen concesiones ni al revisionismo, ni al centrismo, ni al “izquierdismo”. El mundo ha cambiado para bien de la línea marxista revolucionaria y esto ha sido de gran importancia para el avance de la revolución pero los pontífices comunistas no pueden advertirlo.

El compromiso de la Unión Obrera Comunista (mlm) con el Movimiento Comunista Internacional y con la Revolución Proletaria Mundial, tienen su propia orientación que corresponde a la comprensión del desarrollo de las contradicciones y solo tienen que ver con la lucha entre lo correcto y lo erróneo en el seno de nuestro movimiento. De ahí que el insulto respecto a que la UOC (mlm) se convirtió en un vasallo del PCmI es una ofensa que solo denota el odio visceral de los pontífices comunistas por los camaradas de Italia y el gran desprecio europeo burgués por una organización pequeña de un país pequeño, que según la “sabiduría” de esos pontífices es “semifeudal y semicolonial”.

En ese mismo tono antimarxista del “sabelotodo” prosiguen la perorata contra la Unión Obrera Comunista (mlm):

Hay que ver que el fracaso de la UOC(MLM) es tanto más perjudicial cuanto que esta organización tenía las cualidades de sus defectos. No entendió la noción de semifeudalismo, semicolonialismo y consideró erróneamente a su país, Colombia, como capitalista. Sin embargo, esto reflejaba una observación muy fina del desarrollo del capitalismo agroindustrial (burocrático) en su propio país. La UOC(MLM) debería haber desempeñado un papel principal ideológicamente en la crisis actual, debido a la naturaleza de la crisis. Pero como ha sido arrogante con el tema de los animales y el cambio climático, no ha captado adecuadamente la contradicción ciudad/campo, no ha logrado dar un salto cualitativo que hubiera sido de gran valor.

Una afirmación contraria a su propia sentencia de renglones más adelante donde destacan con las habituales negrillas:

El problema básico de cada país es la cuestión de asimilar los principios del materialismo dialéctico y el estudio concreto de la realidad desde una subjetividad revolucionaria que reconozca la dignidad de lo real.

Justamente, el rigor científico de la Unión Obrera Comunista (mlm) le llevó a concluir, luego del examen de la sociedad colombiana que este era un país capitalista y semicolonial. Es decir, a reconocer el capitalismo real que se desarrolló en un país oprimido, renunciando a las formulaciones doctrinarias hueras que pretenden encuadrar la realidad a las fórmulas vacías. Ese es el método materialista dialéctico que le permitió desde la posición de clase del proletariado, llegar a la conclusión de que la pretensión de hacer una Revolución de Nueva Democracia en este país es una ilusa aspiración pequeñoburguesa reaccionaria. He ahí el calado de las conclusiones revolucionarias de atreverse a reconocer la dignidad de lo real.

A propósito del desarrollo del capitalismo en los países oprimidos es necesario citar, nuevamente ofreciendo disculpas al lector, lo dicho en la Propuesta de Formulación de una Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional:

Condicionar la revolución del proletariado en los países oprimidos a un pretendido desarrollo capitalista semejante al de los países imperialistas es vivificar la podrida teoría revisionista de las “fuerzas productivas”, opuesta a que la revolución proletaria sepulte un sistema moribundo. Es desconocer que los países oprimidos, aún aquellos con elementales condiciones de desarrollo industrial, han sido incorporados a un modo de producción internacionalizado, y que el imperialismo se ha convertido en un sistema mundial de esclavización financiera.

En el país oprimido el capitalismo es un modo de producción que entrelaza, influye, socava y tiende a dominar los modos de producción precapitalistas supervivientes, integrados todos en la formación económica social del país, cohesionada a la economía mundial por la internacionalización del capital.

El capitalismo de un país oprimido es un aspecto del modo de producción mundial, un aspecto del capitalismo imperialista, por tanto, sometido a s us inevitables crisis económicas y portador de la particularidad fundamental del capitalismo moderno “la dominación de las asociaciones monopolistas de los grandes empresarios”. Es componente y dependiente de un agonizante sistema mundial de opresión y explotación. Es capitalismo monopolista estrechamente vinculado al capital financiero mundial, sólo que signado por las marcas profundas de los grilletes de la dependencia semicolonial, del parasitismo imperialista, y de sus tendencias: tanto al estancamiento, a contener violenta y artificialmente el progreso técnico, el ritmo de crecimiento de ciertas ramas de la producción, incluso de toda la economía del país oprimido; como a acelerar su desarrollo —la tendencia más general bajo el imperialismo— acentuando la descomposición del campesinado, barriendo vestigios de modos precapitalistas de producción, o asimilándolos, e incluso en algunos casos reforzándolos, pero siempre sometiéndolos a las necesidades de la producción mundial, de la realización de la plusvalía, la acumulación y centralización mundial del capital.

Negar la existencia del modo de producción capitalista en los países oprimidos, alegando ser “un capitalismo extraño”, “no nacional sino introducido artificialmente por el imperialismo”, “no productor de bienes de capital”, “sin mercado nacional articulado”, “no clásico”… significa alejarse del marxismo por el camino de las ya derrotadas teorías pequeñoburguesas populistas rusas del siglo XIX, incapaces de estudiar objetivamente las leyes de funcionamiento y desarrollo del régimen económico social del país oprimido, al cual no se exporta el modo de producción capitalista, sino el capital, que actúa e influye en sus gérmenes y desarrollo capitalista originados en el proceso económico de la antigua sociedad feudal. Los considerados “defectos” del capitalismo en los países oprimidos, son las características propias de la dependencia semicolonial y de su función en la economía mundial; no suprimen las características esenciales de todo capitalismo: producción de mercancías bajo un régimen donde el capital acumulado compra y explota asalariadamente fuerza de trabajo de obreros libres.

El surgimiento del capitalismo en las entrañas de la vieja sociedad feudal de los países oprimidos, es una ley económica reconocida por Lenin, Stalin y Mao. El predominio capitalista en la formación económica social de algunos países oprimidos fue admitido por algunos marxistas leninistas en los años 60 del siglo pasado y tímidamente por los marxistas leninistas maoístas de los 80. El dominio completo del modo de producción capitalista sobre los demás modos de producción en la formación económica social de países oprimidos, llegando a ser el determinante del carácter capitalista de su sociedad, es un fenómeno real del último y actual período en la fase agónica del capitalismo, acelerado y resaltado por la crisis económica del capitalismo mundial desatada en los albores del nuevo siglo. Aun así, salvo casos excepcionales, esa innegable tendencia es todavía ignorada por los comunistas revolucionarios y motivo de enconada lucha entre sus filas.

No es solo un problema con el método científico de la investigación para el estricto conocimiento de la realidad, buscando la verdad en los hechos; es ante todo una lucha contra las teorías extrañas al marxismo, que desde los años 60 del siglo pasado han influido en las filas de los marxistas, pasando directamente de la literatura económica socialdemócrata a ser erigidas en “guía marxista” para conocer la realidad de la formación económica social de los países oprimidos.

Teorías extrañas a la economía política marxista, que sirven a la conjugación reaccionaria entre el interés material —económico— del pequeño propietario y el compromiso político oportunista auxiliador del imperialismo en su lecho de muerte. Son las teorías del temor a reconocer en la revolución proletaria el signo de los tiempos actuales, y en el proletariado el sepulturero del imperialismo. Son las teorías propias de la propensión pequeño burguesa a “mirar hacia atrás”, negando ya no solo la existencia del capitalismo en los países oprimidos, sino la propia victoria histórica del capitalismo sobre el feudalismo, sobre la cual se funda el programa máximo mundial del proletariado proclamado en el Manifiesto del Partido Comunista.

Añorar el retorno o la existencia de un “capitalismo nacional independiente y sin monopolios” bajo el imperialismo, es un absurdo contrapuesto a la realidad de la integración en la economía mundial de todas las antiguas economías nacionales aisladas, y contrario a reconocer en el imperialismo la fase superior y última del capitalismo, después de la cual sólo sigue el socialismo de la Revolución Proletaria Mundial.

Negar el desarrollo capitalista en los países oprimidos, pretextando su carácter dependiente, desigual, desequilibrado y sin desarrollo clásico, es desconocer la naturaleza del imperialismo y la esencia de su dominación semicolonial: dependencia real económica y política, al servicio exclusivo de la creciente acumulación y centralización imperialista mundial del capital, y en contra de las masas y del progreso de la sociedad de los países oprimidos, cuyo desarrollo desarticulado y desequilibrado es un piñón articulado en la gran cadena de la economía mundial, de la producción y el mercado mundial imperialistas.

Limitar el desarrollo del capitalismo a la vía revolucionaria campesina —de la revolución burguesa— desconociendo la vía reaccionaria terrateniente, lenta y dolorosa para el campesinado, pero la más común bajo el imperialismo, es “olvidar” el abecé del marxismo sobre la cuestión agraria, “olvido” que conduce a adjudicar a una fantástica “evolución del feudalismo o del semifeudalismo”, tanto la desequilibrada descomposición del campesinado en los países oprimidos —casi siempre acelerada a sangre y fuego—, como la desequilibrada concentración de la población y la miseria en las grandes ciudades, desconociendo en la gran división entre la ciudad y el campo una condición necesaria al desarrollo del modo de producción capitalista, una gran desigualdad típica del capitalismo que sólo el socialismo puede crear las condiciones para suprimirla.

Por lo demás, no existe arrogancia al considerar el problema de la contradicción entre la sociedad y la naturaleza (no “con el tema de los animales y el cambio climático”) en su justa dimensión como lo expresa el Programa Para la Revolución en Colombia y la Propuesta de Formulación de la Una Línea Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional ya citada arriba; por el contrario, la UOC (mlm) parte del reconocimiento humilde ya expresado por Federico Engels en El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre:

En efecto, cada día aprendemos a comprender mejor las leyes de la naturaleza y a conocer tanto los efectos inmediatos como las consecuencias remotas de nuestra intromisión en el curso natural de su desarrollo. Sobre todo después de los grandes progresos logrados en este siglo por las Ciencias Naturales, nos hallamos en condiciones de prever, y, por tanto, de controlar cada vez mejor las remotas consecuencias naturales de nuestros actos en la producción, por lo menos de los más corrientes. Y cuanto más sea esto una realidad, más sentirán y comprenderán los hombres su unidad con la naturaleza, y más inconcebible será esa idea absurda y antinatural de la antítesis entre el espíritu y la materia, el hombre y la naturaleza, el alma y el cuerpo, idea que empieza a difundirse por Europa a raíz de la decadencia de la antigüedad clásica y que adquiere su máximo desenvolvimiento en el cristianismo.

(…)

Sin embargo, para llevar a cabo este control se requiere algo más que el simple conocimiento. Hace falta una revolución que transforme por completo el modo de producción existente hasta hoy día y, con él, el orden social vigente.

Más adelante, y a propósito del reconocimiento de la dignidad de lo real, los compañeros prosiguen en la declaración y con las mismas ya familiares negrillas:

Esto constituye la base para la generación de un pensamiento orientador que oriente el compromiso comunista en las luchas de clases que, por definición, tienen un marco nacional.

Justamente, una teoría antimarxista y antimaterialista dialéctica combatida por el marxismo desde sus fundadores hasta nuestros días. Una teoría que corresponde a las viejas ideas burguesas acerca de los “salvadores supremos” y la fe supersticiosa en los “genios” que “iluminan” la lucha de las masas con sus “pensamientos”, “caminos” y “nuevas síntesis”.

Esa es la versión “maoísta” del culto a la personalidad, el cual fue criticado directamente por los Maestros del proletariado mundial: Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao, quienes expresaron claramente su rechazo a todo cuanto contribuyera a la postración supersticiosa ante cualquier autoridad.

Así lo expresa claramente la Propuesta de Formulación de una Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional:

Comités y no individuos dirigen al Partido en todas sus escalas. Sin jefes no puede triunfar la revolución proletaria, pero ellos son productos históricos que materializan la aplicación del Marxismo Leninismo Maoísmo al estudio de la realidad y la transformación del mundo, en un programa, una táctica y una organización, y no como ideas caídas del cielo a las cabezas de jefes geniales y todopoderosos.

La teoría marxista leninista maoísta sobre los jefes es diametralmente opuesta al culto a la personalidad de los llamados “pensamientos guías”, “caminos” y “síntesis” acuñados en el MRI; esta concepción antimarxista de los jefes, en la propia experiencia del MRI se comprobó que conduce al revisionismo, al desastre de la organización comunista y a la derrota, renuncia o entrega de la revolución.

De esas teorías antimarxistas se deriva el peregrino vaticinio de que el Partido del proletariado no se podrá construir, no podrá dirigir con éxito la revolución en un país, si no cuenta con un líder genial que le dé forma y contenido nacional al Marxismo Leninismo Maoísmo.

Los oportunistas siempre han sido los defensores y promotores del culto a la personalidad: Liu Shao-chi y Lin Piao, en China socialista; Arce Borja, en el Partido Comunista del Perú; Avakian, en el PCR,EU y en el MRI. En nombre de la lucha contra el culto a la personalidad de Stalin, los revisionistas que promovieron servilmente ese culto durante su vida acabaron con los logros de la construcción socialista en Rusia; en nombre del pensamiento Mao Tse-tung, la nueva burguesía usurpó el poder en China.

La lucha actual contra el revisionismo pseudomaoísta, ha obligado a ventilar nuevamente esta discusión sobre la glorificación de los jefes. Los camaradas del Partido Comunista de la India (Maoísta) lo plantean así:

La ‘lucha contra el dogmatismo’ se ha convertido en una frase de moda entre muchos revolucionarios maoístas. Hablan de desechar los ‘anticuados’ principios de Lenin y de Mao y desarrollar el MLM a las ‘nuevas condiciones’ que supuestamente han surgido en el mundo del siglo XXI. Algunos de ellos describen su esfuerzo como ‘enriquecer y desarrollar’ el MLM como un nuevo camino o pensamiento, aunque esto se describe inicialmente como algo confinado a la revolución en el país en cuestión, que en ningún momento asume un ‘carácter’ universal inexorable o de ‘significación’ universal. Y en este ejercicio se glorifican e incluso deifican a los líderes individuales hasta el punto de que aparecen infalibles. Tal glorificación no ayuda en el funcionamiento colectivo de los comités del partido y del partido en conjunto pues no se cuestiona nunca esa línea que se plantea, mientras provenga del líder individual infalible. En tal situación es extremadamente difícil de parte del CC [Comité Central], sin hablar de los cuadros, luchar contra una desviación seria en la línea política ideológica, o en la estrategia y las tácticas básicas incluso cuando está absolutamente claro que van contra los intereses de la revolución. El ‘culto del individuo’ promovido en nombre del camino y del pensamiento, proporciona cierto grado de inmunidad a la desviación en la línea si emana de ese líder individual. (Carta abierta al Partido Comunista de Nepal Unificado (Maoísta) del Partido Comunista de la India (Maoísta), Comité Central – julio 20, 2009)

Y ya para terminar esta refutación a los pontífices comunistas de Francia y Bélgica, es necesario hacer por lo menos una alusión a otra frase característica del “izquierdismo” en el seno de los marxistas leninistas maoístas, y destacada también en negrillas en la Declaración de los compañeros: ¡GUERRA POPULAR HASTA EL COMUNISMO!

Una afirmación de quienes dicen defender la importancia histórica de la Gran Revolución Cultural Proletaria en China, la cual se desarrolló, no a través de la Guerra Popular sino de la movilización revolucionaria de las masas en la crítica masiva a los seguidores del camino capitalista y cuyo propósito era desterrarlos de todos los puestos de dirección tanto del Estado como del Partido.

Guerra Popular hasta el comunismo es una frase “izquierdista” vacía y falsa. Porque no hace parte de las enseñanzas de la experiencia histórica de la construcción del socialismo, primera etapa del comunismo, y porque no corresponde al desarrollo de la lucha de clases en la marcha hacia el comunismo.

En el socialismo, como etapa de transición al comunismo, donde todavía existen clases y luchas de clases, donde todavía, según Mao, no se sabe quién vencerá, se necesita de la violencia organizada, del Estado que ya no es propiamente un Estado, según Lenin en el Estado y la Revolución:

Es necesario todavía un aparato especial, una máquina especial para la represión, el “Estado”, pero éste es ya un Estado de transición, no es ya un Estado en el sentido estricto de la palabra, pues la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de los esclavos asalariados de ayer es algo tan relativamente fácil, sencillo y natural, que costará muchísima menos sangre que la represión de las sublevaciones de los esclavos, de los siervos y de los obreros asalariados, que costará mucho menos a la humanidad. Y este Estado es compatible con la extensión de la democracia a una mayoría tan aplastante de la población, que la necesidad de una máquina especial para la represión comienza a desaparecer. Como es natural, los explotadores no pueden reprimir al pueblo sin una máquina complicadísima que les permita cumplir este cometido, pero el pueblo puede reprimir a los explotadores con una “máquina” muy sencilla, casi sin “máquina”, sin aparato especial, por la simple organización de las masas armadas (como los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, digamos, adelantándonos un poco).

Son contundentes las palabras de Lenin en su Saludo a los obreros húngaros, el 27 de mayo de 1919:

“Pero la esencia de la Dictadura del Proletariado no reside sólo en la violencia, ni principalmente en la violencia. Su esencia fundamental reside en la organización y disciplina del destacamento avanzado de los trabajadores, de su vanguardia, de su único dirigente: el proletariado”.

El Estado de Dictadura del Proletariado, a propósito del cual se refieren muy poco los “izquierdistas” no es ya propiamente un Estado, en la medida en que las funciones del gobierno cada vez más se convierten en asuntos de la administración de las cosas sociales (planificación y control), perfectamente realizable por las masas y funcionarios sin privilegio alguno, elegibles y removibles en cualquier momento; y donde el pilar central de la máquina estatal, el ejército profesional necesario por las clases parásitas para aplastar a la inmensa mayoría, se hace innecesario al reemplazarlo por el pueblo en armas; por consiguiente, la guerra comienza a ser cosa del pasado, excepto para enfrentar una agresión extranjera o llevar a cabo una guerra internacional.

A propósito del nuevo tipo de Estado, el “olvido” de las enseñanzas de la Comuna de Paris por los comunistas, es donde radica el principal error y la causa más profunda de la derrota del proletariado en Rusia y China, especialmente, el seguir manteniendo un ejército especial separado de las masas, el cual en China no fue tocado por la Revolución Cultural, convirtiéndose en un instrumento en manos de la nueva burguesía para aplastar al pueblo y permitirle restaurar el capitalismo.

Pero volviendo a la frase de la “guerra popular hasta el comunismo”, es claro que en la medida en que el proletariado triunfe en cada vez más países, que se amplíe el campo socialista y que se logre arrastrar a todos los países a la revolución, la guerra popular también se irá extinguiendo, junto con el Estado; al punto que cuando caiga el último bastión de la reacción, casi al otro día, podrán fundirse los fusiles para ser utilizados en satisfacer las necesidades de la sociedad. Ya no será necesario un fusil para hacer que cualquier holgazán trabaje o para cambiar un funcionario inepto.

Por tanto, una de las primeras instituciones que se extinguen en el tránsito del socialismo al comunismo, son los ejércitos y su razón de ser, las guerras, causadas por la propiedad privada y la explotación de unos hombres por otros.

En resumen, los pontífices comunistas deberían preocuparse más por examinar sus propios dogmas antimarxistas antes de condenar a los “herejes”.

Unión Obrera Comunista (mlm)

Junio de 2020

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